lunes, 17 de septiembre de 2012

Fidelina e Infidelia: Dos Hermanas

Indifelia y Fidelina son dos hermanas.   

Fidelina es la mayor.  Como buena primogénita, asume sus derechos y hace todo lo posible por “enseñar” a su hermana menor a vivir conforme a sus normas. Fidelina goza de gran respeto en todos los ámbitos de nuestra vida (familiar, laboral, social).

Infidelia, por su parte, es rebelde y hace su mayor esfuerzo por imponer su voluntad y hacer las cosas a su manera, sin importarle mucho lo que diga su hermana.

A ambas las he vivido y las he sufrido.  Las viví en su momento desde el juicio, desde la exigencia, desde la moral, desde la rigidez de mi creencia de que lo correcto era ser como Fidelina y mantenerme al lado de la pareja independientemente de la circunstancia…

Las sufrí también desde la rabia, desde el odio, desde la desconfianza y desde la vergüenza y el dolor, achacándolas al amor o al desamor y equiparándolas con la traición, ya fuera hacia mí al quedarme y aceptar situaciones que me hacían daño o hacia mi pareja fuera que él o yo en algún momento hubiésemos buscado una solución fuera de la relación, con Infidelia al mando…  

Podemos pensar que la infidelidad se relaciona con insatisfacciones sexuales.   No obstante, el dominio de Infidelia puede ser producto de crisis o dinámicas disfuncionales en la pareja, tales como relaciones de autoridad-obediencia o independencia-dependencia, que surgen desde el momento mismo que elegimos a quien será nuestro compañero de vida. O aspectos  de otra índole, tales como la necesidad de atención, de comunicación, la necesidad de ser valorado, la incapacidad de decir No ante situaciones de desacuerdo, o la necesidad permanente de complacer para ser querido, hasta que se torna insostenible para ambos. 

Según Osho en su libro Intimidad, la fidelidad (Fidelina por supuesto) “no permite cuestionar, dudar, no permite a las personas ser inteligentes.” 

Y cuando una persona es incapaz de dudar, de cuestionar, de decir “No” cuando piensa que algo está mal o sencillamente no está de acuerdo, no está siendo amorosa consigo misma, no se está respetando ni valorando… Y por extensión no es capaz de amar al otro, y se convierte en una simple marioneta. 

Una marioneta, que poco a poco se va colando y ocupa el lugar de la confianza y el amor... 

Una marioneta muy convincente.  Hace todos los gestos del amor, usa tal vez su mismo lenguaje, pero éstos no tienen el significado profundo que tiene el amor…  Es una muñeca hueca llena de formalidad, exigencia, perfeccionismo, inseguridad, juicio y falta de emoción… todo lo contrario del amor que nos trae frescura, belleza, libertad, emoción, y energía que fluye por y entre nuestros cuerpos.

Tenemos tantos años recibiendo entrenamiento en ser fieles como Fidelina que apenas comenzamos una relación de pareja, Fidelina se presenta como personaje principal.  La asumimos y comenzamos a representar nuestro papel conforme a sus indicaciones, siempre con Infidelia en la pata de nuestra oreja haciéndonos sus comentarios rebeldes de rigor. 

En medio de esa lucha, nos aprendemos el parlamento, los gestos, la postura, el tono de voz, hasta que llega un momento que nos creemos nuestra propia mentira y sin saber realmente si amamos o no a nuestra pareja, nos entregamos y nos exigimos ser fieles mutuamente.

Podemos ser fieles y tolerar situaciones para otros inaceptables como el maltrato y el irrespeto, en cuyo caso es probable que no nos amemos a nosotros mismos y por ende no podamos amar a nuestra pareja ni ser amado por ella.    

Y es que en realidad, aun cuando la persona fiel pueda estar comprometida en el amor, conforme a las enseñanzas de Fidelina, lo está de manera superficial...

Si hemos aprendido de Fidelina que en pareja ser fiel es lo "correcto”, podemos ser muy fieles, y no necesariamente amar a nuestra pareja...

Y es que ser fiel, no significa forzosamente que sintamos amor... incluso, a veces nada tiene que ver con él...

Y ser infiel, por tanto, tampoco implica, obligatoriamente, que sintamos desamor.

Y es que cuando el amor se pide, se convierte en fidelidad y cuando la confianza se pide, esclaviza.

¿Y qué hacer entonces, qué camino tomar?

Es tu decisión: Vivir según los dictados de estas dos hermanas en permanente lucha o vivir tu vida según tu propio corazón, siguiendo tus latidos, arriesgándote a probar lo desconocido volando en completa libertad… 
"...Arriésgalo todo por amor,
si verdaderamente estás vivo
como un ser humano de verdad"   
(Rumi)

Escucha tu propia voz, que es la única que te puede guiar en la creación de tu camino de vida en pareja.  





martes, 21 de agosto de 2012

¿Escurres tu Corazón?



¡Cuántas veces he puesto a escurrir mi corazón!   Muchas veces: roto en ocasiones, abandonado por otros, y algunas hasta por mí misma, decepcionado otras tantas, enjuiciado unas cuantas más, solo, esperando reconocimiento y también aprobación, inseguro ante mis propias decisiones y mis acciones... 

¿Has tenido que poner a escurrir tu corazón cada vez que alguna persona no te valora o no te muestra su aprobación?

¿Pones a escurrir tu corazón cuando después de complacer a tu pareja, o intentar adivinarle el pensamiento y darle una sorpresa,  ésta ni te mira o rezonga porque no era lo que quería?

¿Exprimes tu corazón cuando tus papás prefieren a tu herman@ y l@ alaban y te dejan en segundo lugar, sintiéndote que no saben siquiera que estás allí? 

¿Escurres tu corazón cuando te esfuerzas hasta la médula haciendo una presentación o un trabajo y tu jefe o tu profesor ni se inmuta y mucho menos te felicita?

La aprobación en sí no es mala... Lo que sí resulta un problema es cuando la aprobación de los demás se convierte en una necesidad para ti, para sentirte segur@ o para sentir que te valoran o para sentirte querid@... 

Un ejemplo puede ser cuando cambias tu manera de pensar y tus opiniones porque alguien (tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus padres, tu pareja) pareciera que desaprueba tu posición... o cuando te sientes deprimido porque una persona importante para ti no está de acuerdo con lo acabas de decir, o cuando buscas la manera más suave de plantear tu opinión o tu sentir para evitar reacciones de desagrado o incluso de conflicto, o cuando te muestras amable en exceso, llegando incluso a la adulación aún cuando estás en desacuerdo con las opiniones de alguien y no quieres "confrontaciones".

Y ahora chequea cuántas veces emites juicios sobre ti mism@ en los que te desvaloras. Por ejemplo: "No eres buen@ en matemáticas", "Eres muy miedoso y no lo vas a poder hacer" "Fulanit@ es mejor que yo"... "Soy lent@ o torpe, o perencejo es más bonit@ o más buenmozo que yo o más sensual que yo"..."  La lista es interminable...

Y el hecho es que si no te valoras a ti mism@, será imposible confiar en tus propias opiniones y decisiones y dependerás siempre de lo que digan los demás sobre ti. 


La auto-valoración es una parte fundamental de una autoestima equilibrada. 




Y lo mismo ocurre con la complacencia.  Complacer no es malo en sí... El tema es cuando complaces a alguien, para que te quiera o para que se sienta orgulloso de ti (por ejemplo cuando estudias lo que tus padres quieren para complacerlos en lugar de estudiar lo que tú quieres y te gusta)... o cuando complaces a tu pareja para evitar un conflicto y luego te sientes resentid@ porque no te atreviste a decirle que No, o cuando le dices a tu pareja cosas como "te quiero hasta el infinito", o "te quiero más que a mí mismo", o "no puedo vivir sin ti", o cuando le expresas tu inmenso amor y le dices "como tú quieras", "a dónde tú quieras mi amor" y resulta que tu pareja termina molestándose contigo y hasta olvidando que estás allí... 

Será imposible que pienses en ti mism@ en primer lugar y te complazcas, si pones en primer lugar a los demás y la opinión que tienes sobre ellos.   

Y de nuevo tú "pones a escurrir tu corazón"...  Brilla por su ausencia la complacencia a ti mism@, el amor a ti mism@, sin darte cuenta que eres tú quien decide complacer al otro y olvidarte de ti y ponerte en último lugar.  

El primer paso para que otro te valore es que tú te valores a ti mism@... y pases de estar en el último escalón, poco a poco, hasta estar 
de primero 
para ti.

  



jueves, 24 de mayo de 2012

Mi Pareja no Sabe lo que me Gusta


Esta es una de las quejas que escucho con mayor frecuencia en mi consulta de pareja.    
Y si bien está relacionado con un aspecto de comunicación, realmente el punto de partida va más allá… 

¿Sabes tú lo que te gusta?  ¿Qué te da placer y qué no?   ¿Dónde te gusta más que te toquen y qué te desagrada?  ¿Qué partes de tu cuerpo disfrutas que te acaricien y cuáles no?  ¿Sabes cómo te gusta más que te acaricien?  Suavecito o tal vez un tanto más fuerte… como si te sobaran o con pequeños toques con las yemas de los dedos?  ¿Te gustan los masajes?  ¿Te gusta que te huelan o te laman?   ¿Sabes lo que disfrutas de tu pareja?

Y más aún… ¿Te das a placer a ti mism@?  ¿Te acaricias?  ¿Te complaces?  ¿Te masturbas? ¿O tal vez te han enseñado que complacerte y masturbarte es “malo” o “pecaminoso”? ¿Quizás piensas que si compartes en pareja no tienes porqué masturbarte? ¿O que eso es para los adolescentes? ¿O quizá aprendiste que la masturbación no es realmente sexo?  

Son muchas las creencias que puede haber detrás de tu dificultad para conocer lo que te gusta, complacerte y darte placer a ti mism@... 
En el artículo El autoerotismo o masturbación  Marianne Leyton nos dice: "… la masturbación te ayuda a reconocer y apreciar tu cuerpo y tu sexualidad como parte integral de ti mismo. Te permite además explorar y conocer tu cuerpo y sus reacciones sexuales. Al darte placer a ti mismo te das permiso para aceptar sentir placer y para conectar con la expresión más genuina de tu sexualidad, que consiste en proveerte de placer a ti mismo, en la intimidad de tu propia presencia. Implica un acto de valorarte, de honrar tu cuerpo y la disposición para atender sus necesidades con amor y respeto.”
Y ahora viene la segunda parte…  Si sabes lo que te gusta… ¿Qué te impide expresarlo?  Y si lo haces, ¿cómo lo estás expresando?

¿Tienes idea de cuáles son tus creencias en lo que se refiere a tu sexualidad que puedan dificultarte decirle a tu pareja lo que te gusta? 

Tal vez te enseñaron en tu familia que las mujeres tienen un rol más bien pasivo en las relaciones sexuales, o que una mujer “decente” no hace algunas cosas en cuanto a sexo y muchísimo menos se lo pide a su pareja…  Tal vez te de pena decirle a tu pareja lo que quieres y lo que te gusta… Puede que le digas a tu pareja lo que te disgusta en el momento de la intimidad y se sienta herid@ u ofendid@ y comience una discusión… Y tu pareja seguirá ciega y tratando de adivinar lo que quieres, mientras l@ culpas…  

Una forma de comunicarte con tu pareja sobre tus preferencias, una vez que las conoces y te has dado placer a ti mism@ es buscar una ocasión para conversar diferente al momento de las relaciones sexuales… un momento de tranquilidad y de conocimiento mutuo y no de reclamo… una conversación sobre las preferencias sexuales de cada uno, en la que ambos acuerden escucharse y expresarse de manera abierta…


Puedes incluso si lo deseas, conversar sobre esas creencias que te puedan estar dificultando expresarte… ambos conscientes de que se están abriendo y mostrándose tal cual son, sin juicio y reconociéndose mutuamente, apreciando lo que en este momento son, dándose el permiso de equivocarse y probar y descubrir juntos. 


viernes, 10 de febrero de 2012

Conéctate con tu Pareja

 ¿Tu pareja te reclama que no expresas lo que sientes?  ¿Te sientes preso en una maraña de sentires que no sabes qué son y no te sale nada?   Miras a tu pareja y está particularmente bonit@ y no le dices nada y sencillamente te alejas, y te guardas tus ganas de acariciarl@ o decirle algo agradable?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es Sí, cuando estés en esa situación, tómate un instante. Respira.  Relájate y chequea contigo qué estás sintiendo en ese momento... Identifica qué sientes a nivel físico.  Chequea los puntos de tensión, posibles dolores a nivel corporal y sensaciones agradables en tu cuerpo.  Fíjate cómo es tu respiración, si es lenta, rápida, fluida, corta, larga...  Siente el ritmo de tu corazón... Y en ese momento, sintiendo tu corazón, date cuenta si lo que sientes es agradable, rico y sabroso,  o es feo, maluco y desagradable.    

¿Y si es agradable qué será? ¿Será que te sientes feliz, content@, alegre, tranquil@, en paz, satisfech@?

Y si es desagradable, ¿será que te sientes triste, infeliz, molesto, rabioso, frustrado, insatisfecho, con amargura, inquieto?

Una vez que lo identifiques entonces busca tu forma de expresarlo. Y si no encuentras las palabras identifica a ver si lo que sientes se parece a un color, a un aroma, a una textura... y compártelo con tu pareja.   Por ejemplo, "en este momento me siento amarillo"  o rojo, o azul cielo...  Y si no te salen las palabras, tómal@ de la mano y sin hablar ve tocándole las manos con las tuyas y transmítele lo que sientes y chequea con tu pareja que está recibiendo tu mensaje...


lunes, 6 de febrero de 2012

La Parábola de La Sombra

Hoy quiero compartir con ustedes una parábola muy significativa para mí.  Esta parábola es de Chuang Tzu, un maestro chino que vivió aproximadamente en el Siglo IV a.C.  
Erase una vez un hombre a quien le alteraba tanto ver su propia sombra y le disgustaban tanto sus propias pisadas que decidió liberarse de ellas.
Se le ocurrió un método: huir.  Así que se levantó y echó a correr, pero cada vez que  ponía un pie en el suelo había otra pisada, mientras que su sombra le alcanzaba sin la menor dificultad.
Atribuyó el fracaso al hecho de no correr suficientemente deprisa.  Corrió más y más rápido, sin parar, hasta caer muerto.

No comprendió que simplemente con ponerse en un lugar sombreado, su sombra se desvanecería, y que si se sentaba y se quedaba inmóvil, no habría más pisadas.


lunes, 12 de diciembre de 2011

En Pareja: Juntos y Separados


Son las 6 de mañana y acaban de anunciar su llegada los loros a Hoyo de la Puerta, como todas las mañanas. Una sola voz, un solo coro, que no existiría si cada uno no tuviera su espacio y su propia voz para cantar.  Se acercan como si fueran un solo ser, y al mismo tiempo cada uno conserva su espacio para moverse y maniobrar.   

Siento una hermosura frente a mí.  Ahora la puedo sentir al darme cuenta del espacio y la distancia entre cada uno de ellos.   Y es que cuando estoy tan pegad@ pero tan pegad@ del otro no l@ puedo ver... Me vuelvo bizc@, todo a mi alrededor se deforma y el sonido es tan intenso por su cercanía que me molesta.  

Lo sé porque vivía así, bizca de tan pegada.  Y por eso ahora, consciente de mi necesidad de espacio, puedo identificar cuándo una persona está bizca y sorda por la cercanía permanente con el otro, sin poder sentirse, sin poder verlo y sin permitirle al otro que la vea y se vea, que la escuche y se escuche, que la sienta y se sienta, terminando al final ahogándose mutuamente sin darse cuenta, sin sospechar siquiera que lo que necesitan es espacio entre los dos. 

Recuerdo una leyenda de los indios Sioux, de dos jóvenes que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu. 
-Nos amamos- empezó el joven.   -Y nos vamos a casar -dijo ella.
-Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán; algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.
- Por favor -repitieron-¿hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra.
- Hay algo – dijo el viejo- pero no sé,  es una tarea muy difícil y sacrificada.
- Nube Azul -dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos. Deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena. ¿Comprendiste?
- Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo- deberás escalar la montaña del Trueno. Cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva…el mismo día en que vendrá Nube Azul ¡Salgan ahora!
Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.
El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares.
- Y ahora qué haremos -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?
- No – dijo el viejo.
- ¿Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne? -propuso la joven.
- No -repitió el viejo- Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.
- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón,  si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure: ¡VUELEN JUNTOS, JAMÁS ATADOS!
Si esto de alguna manera se te parece a ti y quieres aprender a volar y mantener tu propio espacio, puedes solicitar una cita por el Cel. 0416-6387297  
Lic. Leonor Andrade Castillo


martes, 29 de noviembre de 2011

¿Celos@ Yo por Internet?


Una de mis amigas de facebook colocó en su muro esta frase:

"Si amas a alguien, déjalo ir...después, síguelo en el Twitter y espíalo en el Facebook...”


Cuando la vi me causó gracia y hasta me sonreí.  No obstante, me quedé enganchada, quizá por la frecuencia con la que he escuchado recientemente que alguno de los miembros de la pareja lee los comentarios y revisa las fotos de su compañer@ en el facebook o se queja porque no especifica en su status que está en una relación con…  y lo mismo sucede con lo que envía por el twitter, los mensajes de texto por el celular y los mensajes y fotos enviados por el pin, el Skype, el Messenger y hasta el correo electrónico…  

Y es que ahora podemos estar al tanto desde nuestro celular, smartphone o desde la laptop o la tablet, en tiempo real, de todas las actualizaciones que hagan nuestros amigos y parejas en cualquiera de estas redes…

La verdad es que las redes sociales han abierto todo un mundo… y son una nueva forma de hacer relaciones y comunicarnos  con nuestra pareja actual y la ex, y con nuestros amigos, y dicho sea de paso, ha abierto una nueva categoría de amig@: el amigo de facebook o más ampliamente, el amig@ por Internet.  

Este nuevo mundo paralelo ha traído no pocos cambios y activado algunas inseguridades, como por ejemplo el miedo a lo que pueda estar haciendo mi pareja que aunque esté a mi lado, esté inmers@ en este mundo al que no tengo acceso… donde tiene sus propios amigos y amigas desconocidos para mí. 

Son numerosos los estudios que se han hecho sobre la adicción a Internet y las redes sociales e incluso sobre el impacto que produce el reencuentro con ex-parejas a las que mantenemos incluid@s en nuestras listas de amig@s, y la consecuente dificultad para olvidarl@s y la exigencia posterior de nuestra pareja actual de eliminar a todos nuestros ex de todas nuestras listas... 

Internet y las redes sociales han facilitado la comunicación y contacto con otras personas. Y este fenómeno ha traído efectos colaterales, como los celos, el espionaje e incluso la pérdida del espacio personal ante la solicitud de la pareja de disponer de todas las claves de acceso a todo nuestro ciberespacio. Algunos, en su intento por mantener a su pareja “contenta” y demostrarle que es dign@ de su confianza, le entregan todas sus claves a su compañer@, con la "sorpresa" de que ni está contenta ni confía... con el agravante de que además ha perdido su espacio personal y su privacidad. 

Sea en el mundo físico o en el mundo virtual, la confianza en el otro pasa por la auto-confianza, la seguridad personal y la auto-valoración y si me siento insegur@ de mí, será materialmente imposible que pueda confiar en mi pareja.

Contacto: Celular 0416-6387297 (Leonor Andrade Castillo)