martes, 5 de agosto de 2014

Después de las Mariposas y las Estrellitas

Después del período de enamoramiento o luna de miel, que tiene una duración variada, viene una segunda etapa, que me gusta denominar “Después de las Mariposas y las Estrellitas”, de la que te das cuenta cuando ocurre “algo” en la relación, es decir que uno, o los dos, hacen algo que hiere al otro, y dejan de ver todo “color de rosa”.  

Ha pasado el apasionamiento y ahora la relación es más “compañera” y rutinaria.  

Ambos comienzan a mirarse el uno al otro como seres autónomos, ya no están “pegados”, en confluencia, como si fuera un solo ser.  Ya no ven estrellitas cuando se besan.  Ya no ven a ese ser “perfecto” que veían antes, sino que comienzan a darse cuenta que su pareja es un ser humano con virtudes y fortalezas, y también con algunos aspectos negativos, que les disgustan.  Esto trae como consecuencia, que comiencen a tratar algunos temas que no veían o reprimían quizá por miedo a la discusión o al conflicto.

Esta segunda etapa le presenta a la pareja el reto de quedarse y no salir corriendo frente a las situaciones desagradables o desacuerdos.  Es probable que haya drama, llantos, a veces gritos ante los desacuerdos. Empiezan a darse cuenta que la comunicación con su pareja ya no fluye como antes, que no pueden quedarse callados ante las cosas que les molestan, como solían hacerlo en la etapa de enamoramiento, y no saben cómo hacerlo de manera "efectiva".

Comienzan a verse en el espejo que es su pareja, y no les gusta la imagen que ven. Piensan que esa imagen que están viendo es el otro, cuando en realidad cada uno se ha convertido en espejo para el otro, lo que quiere decir que esa imagen que están viendo, no les gusta, y es fea, es su propia imagen.  El reto aquí está en darse cuenta y aceptar que esa imagen fea es la suya y no la de su pareja.

Yehuda Berg, en su libro, Reglas Espirituales de las Relaciones, plantea una pregunta clave que debe hacerse la pareja en esta etapa: ¿Puedo respaldar a esta persona que se encuentra frente a mí?  Y cuando nos hacemos esta pregunta, es necesario estar claros en que ya no se trata de aquélla imagen idealizada que teníamos de nuestra pareja, durante la etapa de enamoramiento, sino de la persona real de "carne y hueso" que tengo frente a mí y con quien comparto la cama, el baño, la preparación de la comida, lavar los platos, lavar la ropa, el carro ... ¿Puedo respaldar a esta persona que se encuentra frente a mí?  Es necesario ser honestos… Si tu pareja viaja todo el tiempo y no está contigo todas las noches, necesitas preguntarte si estás dispuest@ a vivir de esta manera, o si es policía y se enfrenta al peligro constantemente, necesitas preguntarte si puedes respaldarl@ aun cuando l@ necesitas en casa por las noches…Si es consultor y está muchas horas trabajando en clientes y no comparten el tiempo que esperabas... o es artista y canta por las noches y tiene cada vez más fans y te sientes celos@...

Si tu respuesta a esta pregunta es "sí", esta etapa es una real oportunidad para el crecimiento individual y el de la pareja.  Es el momento de darse cuenta del deseo real, que va más allá del apasionamiento y sentar las bases de la pareja. En esta etapa la pareja tiene la oportunidad de aprender a mostrar y distinguir la individualidad y diferencias entre ambos y encontrar una forma de llegar a acuerdos, establecer planes y respaldar al otro, tal como es y no como creía que era…

En esta segunda etapa pudieran surgir diferencias relacionadas con los objetivos como pareja, y su relación con los objetivos personales de cada uno.  Es probable que no tengan un plan de vida claro como pareja y este hecho traiga como consecuencia numerosos conflictos por que cada uno está yendo en una dirección diferente (generalmente no son conscientes de esta situación).  

En esta etapa quizá comiencen a surgir desacuerdos relacionados con el rol que le corresponde a cada uno y las actividades y “derechos y responsabilidades” de cada uno en la relación.  Esto incluye generalmente temas logísticos como por ejemplo quién cocinará, quién será el responsable de lavar la ropa, o de fregar los platos, o de hacer los pagos… El tema de cómo se repartirán las tareas de la casa…

Pueden hacerse evidentes diferencias de creencias que no sabían que tenían.  Pueden ser creencias no sólo sobre el funcionamiento logístico de la casa, sino sobre las relaciones con los amigos después de que están viviendo juntos, o sobre la diversión juntos, o el espacio personal y de pareja, sobre el sexo (frecuencia, gustos, juegos),  la fidelidad, la privacidad de cada uno (compartir o no las claves del facebook, celular, correo electrónico) o los celos, o el momento de tener hijos y la posterior responsabilidad...

El embarazo, si se da en esta etapa, y el posterior nacimiento de los hijos, trae consigo nuevas presiones y con frecuencia sucede que uno a ambos miembros de la pareja ponen en segundo plano su relación como pareja y en primer plano su rol como mamá y papá.  Durante los primeros meses la madre pasa por un cambio profundo y con cierta frecuencia he escuchado en consulta que se quejan porque su pareja no la ayuda lo suficiente.  Por su parte, el hombre, también siente presión debido a su rol proveedor de la familia, y con alguna frecuencia comienzan a trabajar más para poder cumplir con lo que considera es su responsabilidad. 



Poner la relación con su pareja en un segundo plano, pudiera ser pasajera o pudiera instalarse como una forma fija de relacionarse, ahora como padres.  Esto no es consciente, y será sólo cuando uno de los dos comience a sentir alguna molestia, como por ejemplo que no tienen relaciones sexuales ni con la misma frecuencia, ni con la misma entrega, ni con el mismo placer de antes o tal vez que siente que el otro no se ocupa ni de sí mism@ ni de él/ella… Puede que ya no hagan ejercicio, ni salgan juntos, ni tengan actividades individuales que les den placer… Y esto va creando una tensión que puede desencadenar una crisis de pareja… 

Cada pareja encontrará su propia manera de vivir y superar esta etapa.  No hay recetas.  Lo primero, como mencioné, es responderte la pregunta:  ¿"Puedo respaldar a esta persona por el resto de mi vida?  Si la respuesta es "sí", entonces viene la segunda parte: ¿Cómo?  Y aquí hay múltiples opciones.  Hay algunos que se centran en el aspecto sexual, otros en los planes como pareja, otros en la comunicación, otros en las creencias, otros en compartir placer y pasatiempos que fortalezcan la relación ... Y la verdad es que ninguna de estas opciones tiene porqué ser excluyente.

En mi experiencia, en esta etapa, es importante estar abierto a abordar a la pareja, abrir espacios de conversación, en los cuales puedan profundizar su conocimiento mutuo, ya sea sobre los planes individuales y de pareja, sobre el sexo (creencias y "tapujos", frecuencia, posiciones, tipos de caricias, juegos y juguetes, masturbación y cualquier otro tema que surja), los placeres individuales y conjuntos, las labores del hogar, los hijos... e incluso sobre las maneras de resolver las discusiones y los conflictos... 


En mi experiencia un buen punto de partida es identificar y expresar el aprecio que sientes por el otro (sin lentes color de rosa)... En todas las situaciones, hasta en las peores crisis, siempre hay algo que puedes apreciar del otro... Así que diría que la primera meta pudiera ser expresarle sentimientos de aprecio y agradecimiento a tu pareja... Si lo tomas como una práctica cotidiana, puedes expresarle a tu pareja cada día, un aspecto que aprecies de ella... Y si están en un momento de desacuerdo, pueden buscar, en ese momento, un aspecto que aprecie cada uno del otro y expresarlo...  El aprecio, como pude aprender, con mi querida maestra Elaine De Beauport, es una chispa de amor y la puerta de entrada del entendimiento y el acuerdo...


lunes, 30 de junio de 2014

Cuando el Sí Quiere Decir No

Los límites definen y expresan nuestra identidad, brindan una definición de lo que corresponde y no corresponde y de lo que somos o no somos responsables.

“Los límites existen para regular el funcionamiento y desarrollo de todo organismo vivo.  El venezolano nacido y criado en la ausencia y en la confluencia, criado en la dualidad y en la confusión, no distingue límites, ni los respeta, ni los establece y siente que no los necesita.  El límite separa, la necesidad acerca.  El límite es para los tontos, la ley es para los que no son tan vivos como yo… Cuando el venezolano decide poner límites, experimenta dificultades.  Quiere ser amado siempre, todo el tiempo, por todos.  Para ello tiene que estar dispuesto a amar a todos, siempre, todo el tiempo.  Las exigencias son para ponérselas a otro.  Pocos toleran las exigencias del otro… Molesta tener límites y también molesta no tenerlos. Lo bueno para sí, es malo para los demás.  Las restricciones molestan cuando se las ponen a él, pero son una maravilla cuando él las establece.” (Manuel Barroso. Autoestima del Venezolano)

Y esta falta de límites, o siendo optimistas, esta dificultad para establecerlos, la observo a diario, en consulta y fuera de ella, en la calle, en nuestra vida cotidiana.  

Esta ausencia de límites la escucho cuando una pareja cuenta que se fueron de vacaciones y uno de ellos reporta que la pasó de maravilla y el otro dice que en realidad nunca quiso ir… y cuando exploro resulta que desde un comienzo éste último quería ir a otra parte y en lugar de expresarlo al momento, prefirió callar… O cuando uno de los miembros de la pareja le propone “hacer el amor” y el otro miembro de la pareja accede, aun no queriendo… Incluso, cuando han estado a punto de separarse por desavenencias que parecen irreconciliables para alguno de los dos y por presión del otro, termina continuando en la relación, a pesar de que no lo desea… y el caso del miembro de la pareja que en un arranque de ira e imposición, insulta, grita y/o agrede físicamente a su pareja, y ésta se lo permite…  



Estos son sólo algunos pocos ejemplos de transgresión de límites que vemos en consulta y estoy segura de que tú en tu vida cotidiana, e incluso en la calle, a plena luz del día, también te encuentras con situaciones en las que alguno no puso límites y otro los transgredió… Por ejemplo cuando el típico abusador se colea en el tráfico o en una cola del supermercado, o cuando un motorizado (perdón por los motorizados decentes que no lo hacen) le da una patada a tu carro ya sea para agarrar impulso o porque le estorba en su carrera y la otra persona por miedo no hace ni dice nada…

Detrás de un “Sí” que realmente quiere ser un “No” encontramos un ser inseguro, que no sabe quién es ni qué quiere, ni individualmente ni en pareja. Lo que vemos es un ser desvalorizado desde su familia de origen, y ahora por sí mismo y por su pareja, un ser que está buscando desesperadamente que lo quieran, sin darse cuenta de que no se quiere a sí mismo, que teme ser abandonado y que no se atreve a abandonar, sin darse cuenta que también se ha abandonado... Un ser que está buscando pertenecer a algo o a alguien: su pareja… un cuerpo desgarbado, que no se atreve a mirar hacia arriba, que trata al mismo tiempo de pasar desapercibido y que lo tomen en cuenta, un cuerpo que se siente débil y pequeño, aunque sea monumental… Un cuerpo que aguanta y traga.  Un ser que está constantemente repitiéndose “No puedo”, “Me asusta”, y  preguntándose ¿Y si no me quiere?  “¿Y si me deja? 

Con el tiempo, paradójicamente, este Sí que quiere ser No, ya cansado de tanto tragar y de ser invisible hasta para sí mismo, se mostrará en ataques de ira y maltrato al otro (verbal, psicológico y por último físico) iguales a los que ha venido sufriendo durante años, por parte de su pareja… 



Por otro lado, aunque parezca extraño, ese miembro de la pareja que maltrata, al igual que su compañero(a), es un ser inseguro, probablemente celoso por su misma inseguridad, con grandes dificultades para expresar sus sentimientos, e incapaz de ponerse límites… Un ser que exige al otro sin parar, y cuando no recibe lo que quiere, es capaz de tomarlo del otro, aunque sea a la fuerza… Un cuerpo rígido, que mira desde arriba, con una voz fuerte, un cuerpo que se siente fuerte e invencible, con el pecho hacia afuera cuando se quiere imponer… Y al mismo tiempo un ser que, cuando escuchamos su historia, ha sido abandonado por su padre (es la situación más común en las historias de nuestros consultantes), o proviene de una familia en la cual sus padres se relacionaban desde la violencia, o en la cual uno de los padres es rígido hasta el extremo, impositivo y el otro es sumiso y complaciente…

Así que ambos miembros de estas parejas comparten una base común: la desvalorización, la inseguridad y la poca autoestima, que los lleva, ya sea a aceptar de manera sumisa lo que el otro impone, o a tapar su inseguridad, a como dé lugar, con la imposición el control, los celos y la ira.

En mi experiencia, tanto en consulta atendiendo parejas, como en mi vida, me doy cuenta de que los venezolanos son afectuosos, tiernos, algunos zalameros, con mucha necesidad de hablar de sí mismos, y por ende, con poca capacidad para escucharse a sí mismos y mucho menos al otro, necesitados de ser tomados en cuenta, aunque al mismo tiempo sean descentrados, se queden pegados en el  pasado, sintiéndose abandonados y con un profundo temor a quedarse sol@s. Una de las frases más comunes en consulta, luego de una retahíla de situaciones que hace sentir obstinad@ a uno de los miembros de la pareja, cuando preguntamos: “Y qué te mantiene allí?”, es “Me da miedo quedarme sol@”.... 
  
Los venezolanos gastan grandes cantidades de energía en mostrarse ante el otro, incluso la pareja, como si no necesitara nada… Y aquí surgen las grandes paradojas, que vemos con cierta claridad en la consulta en pareja: “mientras más l@ complazco más se aleja”, “cuando me abro, me cierro”, “mientras más me acerco, más se aleja”.   

Lo que encontramos en la base de estas relaciones de pareja en Venezuela, es la falta de contacto, y la violencia se produce precisamente, cuando no hay contacto, ni físico, ni emocional, ni mental, ni espiritual.

Confirmamos día a día, de acuerdo con Manuel Barroso, cómo  “la violencia no es un síntoma pasajero… no nació por generación espontánea, es expresión auténtica del abandono, del resentimiento por el maltrato y de la desconfianza que mata nuestras relaciones más íntimas...”  
  
Mi trabajo terapéutico es en el presente, con la situación “sin límites” de la actualidad con la pareja, con cada uno de los miembros de la pareja, explorando y dándose cuenta, de dónde sienten el dolor ante el rechazo de su pareja, o la rabia frente a la paralización del(a) compañero(a), tomando conciencia del tarugo en la garganta cuando quiere expresar lo que siente, y gana la vocecita que le dice que lo trague para evitar problemas  para no herir al otro…  

Y es que, conforme a la Gestalt y también según Levine, “cuando aprendemos a estar presentes, el pasado carece de importancia; cada momento se convierte en un momento nuevo y creativo.  Sólo tenemos que superar nuestros síntomas actuales y proceder. Porque desde el presente, según Levine, "el momento curativo corre hacia adelante y hacia atrás.” 


sábado, 19 de abril de 2014

calle Y diálogo

Cuando nos formamos para ser terapeutas Gestalt una de las primeras cosas que aprendemos es a identificar las dicotomías (me quiero separar-l@ quiero; quiero renunciar a mi trabajo-la estabilidad es importante para mí) y aprendemos que mientras la persona no resuelva su dicotomía no es posible que pueda decidir... 

Es como tener un angelito y un diablito, cada uno a un lado de nosotros, y cada uno halando tratando de convencernos ... 



Y hasta tanto no los integremos, no será posible decidir, ya que a cada intento por hacerlo saldrán los dos extremos, cada uno a tratar de que yo me vaya hacia allá en mi decisión...

Así es lo que está ocurriendo en este momento dentro de la oposición en Venezuela:  Calle o Diálogo... 

Desde hace varios años soy una mujer de diálogo, por decisión,después de haber sido mujer de protesta no violenta activa en la calle... y ahorita, a medida que han ido pasando las semanas he sentido cada día más la fuerza de la duda: ¿será que apoyo la calle?  ¿no es acaso contradictorio? ¿será suficiente con aportar desde lo que sé, apoyando y acompañando a la gente, a resolver temas de violencia, de ira, de miedo...de  acuerdo a lo que considero es mi misión?...Mientras mi angelito y mi diablito están constantemente hablándome.



Hoy leí el artículo de Fausto Masó "No Hay Salidas Milagrosas" y me doy cuenta de que necesito encontrar la forma de integrar en mí estas dos posiciones... Una manera mía, propia, que no tiene porqué ser igual a la de nadie más... la única condición es que me sienta satisfecha y por supuesto que aporte... 

Me he preguntado todas estas semanas si todos necesitamos estar en calle y en diálogo... o si a algunos les toca calle por elección y a otros el diálogo por elección... y no lo sé.  

Lo que sí sé es que la aceptación y el respeto por el otro y su posición distinta a la mía parte de la aceptación, respeto  e integración de mis extremos... Sólo así podré estar list@ para reconocer y respetar al otro, con quien me encontraré en el medio, donde se integran los extremos... y donde realmente tenemos fuerza... 

Ahora entiendo la frase de Bolívar:  "En la unión está la fuerza"... La fuerza dada por la unión, producto de la integración de los extremos:  

calle Y diálogo


martes, 25 de febrero de 2014

La Paz es Acción Congruente

Señor Maduro dé una muestra de que en realidad está dispuesto a dialogar, de que en realidad quiere paz...


Dé la orden a la Guardia Nacional Bolivariana para que cese la represión, para que cesen los ataques injustificados contra la población a la que se supone sirven (igual que usted por cierto) y cesen las detenciones a estudiantes que están luchando por sus derechos (como alguna vez usted también hizo) y por sobre todas las cosas, que cesen los muertos, el maltrato y la tortura a los detenidos y la consiguiente violación contra los derechos humanos tanto de los detenidos como de toda la población. 


La paz de la que tanto habla Sr. Maduro no se le exige al otro, no se alcanza inventando días feriados para evadir la situación, ni organizando encuentros musicales, mientras no escucha las protestas a nivel nacional, tampoco se pregona asumiéndose usted como el pacífico, aprovechando cualquier oportunidad para llamar al otro, con un pensamiento distinto al suyo, fascista, terrorista, asesino, pitiyanqui, vende patria y pare usted de contar. 

La paz Sr. Maduro no es bailar salsa mientras hay familias que están sufriendo el asesinato de un(a) hij@ en manos de la Guardia Nacional Bolivariana de la cual es usted comandante en jefe y los colectivos armados que su gobierno aúpa. 

La paz Sr. Maduro no es llamar a una Conferencia de Paz sin tomar ninguna acción para que ese la represión y la agresión a la ciudadanía.   

Todo esto Sr. Maduro son formas de violencia y no de paz.

Usted siempre habla de que es un hombre de familia.  Sólo imagine que alguno de esos jóvenes que ha resultado herido, vejado, torturado, violado por la Guardia Nacional Bolivariana o incluso muerto, fuera efectivamente su hijo o alguno de los hijos de su esposa (ni Dios lo quiera). 

Sólo por un segundo Sr. Maduro, póngase en el lugar de las tantas madres que han perdido sus hijos no sólo en esta situación, sino a manos del hampa cada día.  Sólo por un segundo póngase en el lugar de cada uno de los que salimos a la calle a trabajar con el alma en un hilo porque no sabemos con qué nos vamos a encontrar y si regresaremos vivos.  Salga un día sin escoltas y pruebe a ver cómo se siente la indefensión que sufrimos todos, todos los días.

Sr. Maduro usted habla de que se abre al diálogo e inmediatamente agrega que el diálogo tiene sus condiciones.  Sr. Maduro el diálogo no es posible poniéndole condiciones al otro y mucho menos descalificaciones a la otra parte.  El diálogo no es posible roncando los motores del insulto, la represión mediante los cuerpos armados de la revolución, la vejación  y la muerte de aquel con quien supuestamente quiere dialogar.

Recuerde que usted desde el cargo que en este momento ostenta, realmente está al servicio de todo el país.

Escuche el clamor de los millones de personas que le están pidiendo seguridad personal y familiar, alimentos (aceite, harina de maíz, leche, pañales, azúcar, pollo…), desarme de los colectivos armados, empleo, escuelas para los niños, transporte, hospitales abastecidos para poder atender a la población, medicamentos (desde anti-gripales hasta los medicamentos contra el cáncer, la diabetes, el VIH y otras enfermedades).

Lo he escuchado hablar con los trabajadores del Metro de Caracas  sobre cómo usted (en su calidad de presidente obrero) sí sabía lo que era estirar el sueldo cada quincena para poder ir al mercado, pagar el colegio de los niños, la luz (cuando tenemos), el teléfono, el agua y todas las necesidades primarias que tenemos todos.

Sólo por un día viva como el común de los mortales venezolanos sin escoltas y con el sueldo promedio de un trabajador del Metro, haga las colas para comprar leche, harina PAN, remedios, papel higiénico, pollo, maneje en las calles expuesto a que un motorizado lo atraque en una cola, o haga horas de cola para montarse en un carrito o en el autobús y que a lo mejor también lo atraquen allí… y entonces podrá decir que en realidad sabe lo que es estirar la quincena y vivir la zozobra con la que vivimos los venezolanos todos los días.

Sr. Maduro dé una muestra de buena voluntad y tome acción: 
  1. Dé la orden a la Guardia Nacional Bolivariana para que cese la represión a los ciudadanos de distintas ciudades del país y abra una investigación seria sobre los asesinatos, los maltratos y la torturas 
  2. Comience el desarme de los colectivos armados, 
  3. Libere a los presos políticos y 
  4. Deje de insultar y agredir a todo aquel que no piensa como usted y utilice un lenguaje de paz…
Sólo entonces podrá hablar de su disposición a dialogar y abrir el camino hacia la paz. A usted como Presidente le toca dar el primer paso tomando una acción que abra la puerta del diálogo.



lunes, 18 de noviembre de 2013

¿Obediente o Consciente?

Desde el domingo de la semana pasada, me ha tocado presenciar todo tipo de cola en diversidad de tiendas en la ciudad de Caracas.  Si bien esta situación comenzó por las tiendas de electrodomésticos, he visto el mismo fenómeno de gente apiñada en las puertas de comercios de ropa y de otro tipo y  ahora con el desolador panorama de las tiendas que han sido arrasadas por hordas de "gente" como si del fin del mundo se tratara.   

He leído análisis, opiniones y llamados sordos de alerta sobre lo que está ocurriendo en nuestro país, a raíz de las declaraciones del presidente, en las cuales ha llamado a la población a "Vaciar los anaqueles", luego de acusar a los comerciantes de especulación y ordenar descuentos que van desde el 50% hasta el 70%, a punta de soldado, sin importar si  el comerciante había comprado a dólar libre o a dolar de Cadivi... Sencillamente disparando primero y averiguando después, como dice el dicho, con el agravante de que en este caso no hay ninguna averiguación ni siquiera posterior.  

Lo que es claro para mí, es que esta situación va mucho más allá de un tema económico e incluso político.  

Esto es mucho más profundo que un asunto de elecciones o de imposición cubana, o de eso que llaman la especulación de la derecha o incluso de abuso gobiernero.  

El tema para mí tiene que ver con el nivel de conciencia de nuestra gente (y me refiero a todos, absolutamente todos: políticos tanto del gobierno como de la oposición, amas de casa, profesionales, comerciantes, proveedores, aduaneros, niños, viejos, mujeres, hombres) que de manera evidente sigue siendo bajo.  Y ojo, cuando digo esto no me refiero para nada a los niveles socio-económicos.  

Me estoy refiriendo a la capacidad de decidir, de manera consciente y responsable, asumiendo las consecuencias de la decisión que cada uno toma.

Qué paisaje tan distinto tendríamos si por ejemplo todos hubiésemos dejado de comprar en los comercios donde estaban vendiendo demasiado caro, haciendo uso de nuestro derecho como consumidor.  Esta hubiera sido una forma consciente de decidir frente a la situación.  

Qué paisaje tan distinto tendríamos si en lugar de ordenar la baja en los precios a punta de soldado y hordas que corren a comprar y en otras ocasiones a robar, se hubiesen sentado todas las partes, a llegar a un acuerdo.  

Qué paisaje tan distinto si cada comerciante vendiera de manera consciente a unos precios y con unas ganancias razonables.

Estoy consciente de que esto pareciera imposible en este momento en nuestro país, por las características del gobierno que tenemos que sólo sabe ordenar, y la gran parte de la población que decide obedecer o sobrevivir cómo pueda, pero la verdad es que ha habido momentos en los cuales sí se ha dialogado como cuando hubo la famosa reunión entre el gobierno y Lorenzo Mendoza de las Empresas Polar y los resultados son muy distintos.

Y supongamos que siendo consumidor, y estando al final del proceso, me encuentro con que están llamando al desorden y a "Vaciar los Anaqueles" aún así tengo la opción de darme cuenta de que puedo tomar mi propia decisión y no participar en una situación que de manera clara está profundizando la crisis de nuestro país.

A mí, en este momento, como Laureano Márquez, "se me va instalando en el alma la sensación de que el país se nos va al Carujo."

Como si lo viera por un huequito:  En unos meses este mismo presidente que llamó a acabar con todo, en un acto de total contradicción, va a ofrecer a los pequeños comerciantes unos préstamos especiales que les permitan recuperarse... y los mismos que se llevaron la mercancía a precios irreales o incluso robada, se verán en la situación de tener familiares cercanos o ellos mismos desempleados por la quiebra de los negocios... y aunque parezca loco, seguramente terminarán vendiendo o cambiando esos enseres por comida (si es que hay), o entregando la casa donde vive por no poder pagar... todo por ser "obedientes" frente a una orden sin pensar en las consecuencias.

Siempre tenemos  la opción de elegir de manera consciente, asumiendo nuestra responsabilidad por las consecuencias de nuestras decisiones.  Y siempre tengo la opción de decidir ponerme límites y ponerle límites a los demás de manera consciente, diciendo que No cuando las consecuencias parecen llevarnos por el camino de la involución.

lunes, 21 de octubre de 2013

Ser u Objeto

Es la segunda vez que me llega un "performance" de Marina Abramovic.

No dejo de sorprenderme y admirarme ante su capacidad de conexión y su constante exploración de sus límites y los de los demás, y darme cuenta de los míos . 

En el primer "performance", aparece en una silla frente a una mesa vacía con otra silla en la que se va sentando en periodos de verios minutos, cualquier persona del público… 

Sin pestañear se mantiene allí observando una persona tras otra, hasta que se sienta frente a ella, después de 23 años, su antiguo amor…

Permanece en silencio, conmovida y sus ojos se humedecen, en contacto con su inmenso amor, su nostalgia, su deseo, su tristeza, su emoción, su cuerpo... de pronto estira y le ofrece a él  sus manos con todo su ser, en contacto consigo misma y con él, expresando su sentir... separan sus manos y su amor se retira… ella se queda… movida por su emoción frente a la mesa vacía, esperando la llegada de una nueva persona. 


¿Conozco mis límites en el amor?  

Hasta dónde soy capaz de llegar por el amor y qué soy capaz de abandonar?  

¿Me abandono o me pongo límites y se los pongo al otro? ¿Ante qué soy capaz de flexibilizar mis límites?

¿Cómo me expreso cuando estoy obviamente invadida por mi sentir? 

¿Me doy permisos ante el amor?  ¿He amado?  ¿Me han amado?  ¿Me amo?

¿Me reconozco en mis limitaciones y en mis límites, conectada con mi corazón y con el corazón del otro?



El segundo "performance" dura seis horas. La artista le dice al público que no se moverá durante seis horas y que pueden hacer lo que quieran con ella.

En una mesa cercana coloca 72 objetos que pueden utilizar de cualquier manera, destructiva o placentera, desde flores, plumas, fotos, marcadores, cadenas… hasta cuchillos y una pistola cargada. 

Fotografía de Marina Abrimovic

Ella se mantiene sin moverse, cual maniquí, recibiendo placer, dolor, irrespeto, violencia... la violencia de los demás.

En un principio la gente es sutil, suave, tímida tal vez y a medida que van colocando objetos en el cuerpo de la actriz, pintándola a ver qué pasa, pinchándola, cortándola, se van poniendo cada vez más violentos, hasta el punto de apuntarle con una pistola a la cabeza…

Al pasar las seis horas, tal como está pautado, termina el "performance" y la actriz comienza a caminar hacia el público, y todos huyen en desbandada, asustados, por un instante quizá conscientes del daño que han hecho y temiendo una confrontación.  


¿Me he prestado alguna vez a ser el objeto de otra persona, al permitir que haga lo que quiera conmigo sin poner límites, sin oponer resistencia? 

¿He tolerado que otra persona me dañe, sin pestañear siquiera? 
¿He permitido que otra persona me invada? 

¿Tengo algún límite?  ¿Cuál es mi límite?  ¿Conozco mis límites? ¿Pongo límites?

¿Y en cuántas ocasiones he sido yo quien, sin siquiera detenerme a pensar, he herido a otro, querido o no… mi adversario, mi pareja, mi mamá, mi papá, algún competidor(a), amig@, queriendo que sean como yo, imponiendo mis puntos de vista llegando incluso a la violencia física, sin medir las consecuencias para la otra persona e incluso para mi? o tal vez aceptando con sumisión, olvidándome de mi mism@?

Y ni qué decir de las veces que me he hecho daño a mi mism@… Aceptando la visión del otro o acusaciones con las que no estoy de acuerdo, con sumisión… O tal vez injiriendo comida que me perjudica, comiendo en exceso… Complaciendo al otro y olvidándome de mí... Callando mi rabia en lugar de expresarla, o guardando un rencor, en espera del “momento” para sacarlo a la luz y vengarme…

Definitivamente, el arte, es un espejo de lo que somos como sociedad y de lo que soy como persona de uno en uno. 

Sea que hieras a otro o que te hagas daño a ti mism@, en ambos casos has perdido el contacto con tu cuerpo, con tu emoción, con tu alma.

 “Falto de amor a Mí mismo
 Cuando en el intento de complacerte me traiciono.
 Falto de amor a Ti
 Cuando intento que seas como yo quiero”
       
                      Fritz Perls. Oración de la Gestalt 

Ser como soy, en contacto en el ahora, conectada con mi emoción, en contacto con mi cuerpo y mi corazón.

“Ser como somos, y convertirnos en lo que somos capaces de convertirnos...” Robert Louis Stevenson,

En la medida que cada uno de nosotros se mantenga en contacto consigo mismo y se convierta en lo que es capaz de ser, podremos hacer contacto entre todos, como el ser integral que somos y no como objetos.

Ilustración del libro “Yo te amo”