jueves, 26 de mayo de 2016

Ataques de Pánico

 ¿Qué es un ataque de pánico?

El ataque de pánico es un tipo de trastorno de ansiedad muy intensa, acompañada de la sensación de falta de capacidad para controlar esta reacción, e incluso la convicción de que uno puede llegar a morir en ese momento. Uno de sus  rasgos principales lo constituyen los episodios repentinos, recurrentes angustiosos, el nerviosismo y la crisis de angustia.
Esta crisis de ansiedad puede producirse en diferentes situaciones y en cualquier momento. Comienza de repente y puede durar entre 5 y 20 minutos.
Un pensamiento altamente preocupante hace que haya hiperventilación, entonces el organismo envía una respuesta fisiológica que libera adrenalina para responder a una emergencia.
Los criterios para diagnosticar un ataque de pánico son los siguientes:
  • Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de al menos cuatro de los siguientes síntomas:
  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca
  • Sudoración
  • Temblores o sacudidas
  • Sensación de ahogo o falta de aliento
  • Sensación de atragantarse
  • Opresión o malestar en el pecho
  • Náuseas o molestias abdominales
  • Inestabilidad, mareo o desmayo
  • Desrealización o despersonalización
  • Miedo a perder el control o volverse loco
  • Miedo a morir
  • Sensación de hormigueo
  • Escalofríos o sofocos

Se puede producir en cualquier momento. De hecho la persona puede estar realizando actividades cotidianas, cuando repentinamente  siente que su corazón  incrementa su frecuencia y ritmo, su respiración se dificulta, tiene la sensación que se va a desmayar, sensación simultánea de calor y frio, sudoración, vértigos y experimenta la certeza que se va a morir o a volverse loco.
Según el Dr. Carlos Basanta, médico venezolano especializado en Salud Pública,
“Realmente el ataque de pánico no es una enfermedad; es la exageración de la respuesta natural al miedo, que por las características de pensamientos negativos que producen, generan un círculo vicioso que aumenta los sensaciones corporales, llegando incluso a una percepción de un entorno irreal o desconocido que denominan los entendidos como desrealización. Aunque los ataques obedecen generalmente a un disparador externo o interno que con mucha frecuencia desconocemos; el peligro que ocasiona esta respuesta exagerada no es real, ni existe el riesgo de muerte que creemos en ese momento.”
¿Qué puedes hacer para ir controlando tus ataques de pánico?

Una sugerencia muy importante es ir identificando los síntomas más comunes que te produce el ataque de pánico, desde los más leves, apenas comienza el malestar, ya que de esta manera aprenderás a identificarlos a tiempo y posiblemente esto te ayude a que sea más leve, ya que podrás aplicar las herramientas que te ayudarán a calmarte y superar el ataque de pánico.

Algunas herramientas que te pueden ayudar son:

Respiración Profunda

Centra tu atención en tu respiración.  Durante los ataques de pánico suele suceder que comienzas a hiperventilar. 

La respiración es la que controla nuestro ritmo y nuestra vida.  En un ataque de pánico una de las cosas que sucede es que se descontrola la respiración. Por eso, te sugiero que hagas el siguiente ejercicio de respiración:

El primer paso es expulsar todo el aire que hay en el cuerpo, sin inhalar previamente.  

Para que tengas una idea de cómo es, imagínate una comiquita a la que le sacan el aire de un puñetazo.  Para lograr ese efecto, vas a meter la barriga lo más que puedas y dejar que la presión te ayude a expulsar todo el aire de tu cuerpo por la boca.  

Asegúrate de no inhalar previamente. El objetivo es botar todo el oxígeno del cuerpo y dejar el cerebro sin oxígeno.  De esa manera se apagará y se interrumpirán los pensamientos y procesos que se han activado con el ataque de pánico.  Cuando ya hayas expulsado todo el aire vas a retener la respiración contando hasta 5.  Al llegar a 5 comienza a inhalar lentamente y una vez que estés totalmente lleno de aire, nuevamente retén la respiración contando hasta 5 y luego vas exhalando el aire por la boca muy lentamente.  Retienes hasta 5 e inhalas lentamente de nuevo, retienes hasta 5 y expulsas el aire por la boca retienes y repites el proceso hasta que te sientas calmado.

Si sientes que estás respirando demasiado rápido y no puedes respirar profundamente, respira dentro de una bolsa de papel para reducir tu ritmo de respiración. Sostenla sobre tu boca mientras respiras, y disminuye progresivamente tu ritmo de respiración hasta que puedas comenzar con los ejercicios de respiración profunda.

Utiliza distracciones cognitivas

Mira a tu alrededor y escoge algún elemento del entorno (puede ser un cuadro, un enchufe, una silla), lo observe detenidamente y mantenga su atención en el objeto y lo vaya describiendo detalladamente.  Esto te permitirá centrar tu atención en el presente y algo externo y te ayudará a bajar la ansiedad.


Céntrate en tu cuerpo y relájate 

Este proceso consiste en viajar lentamente a través de tu cuerpo identificando cómo se siente cada parte de tu cuerpo.  Comienza desde los pies.  Identifica cómo se siente la planta de tus pies en contacto con el suelo, cómo se siente el contacto con la tela de las medias, cómo se sientes los dedos de tus pies, tus tobillos, la pantorrilla en contacto con la tela del pantalón y luego sigues con tus rodillas, con tus muslos, tu cadera, vientre, parte baja de la espalda… hasta llegar a la cabeza…  Esto te permite al mismo tiempo ir relajando tu cuerpo y mantener tu mente centrada en el presente y no en el miedo, con lo que te irá disminuyendo la ansiedad.


Visualiza un lugar relajado

Piensa en un lugar que te haga sentir relajado y en paz. Podría ser tu hogar, tu lugar favorito para ir de vacaciones, o simplemente estar en brazos de alguien que amas. Al pensar en este lugar continúa añadiendo detalles a la escena, para que así concentres toda tu capacidad en imaginarlo. Siéntete libre de hacerlo con tus ojos abiertos o cerrados, aunque cerrar tus ojos puede hacer que el ejercicio sea mucho más fácil. Cuando sientas que puedes pensar claramente sobre tu ansiedad, puedes detener la imaginación guiada.

Reconoce tu ansiedad

Aunque quieres reducir la ansiedad que sientes, no querrás hacerle caso omiso. Reconoce que estás asustado, y analiza el miedo. ¿Es un peligro real y presente? Lo más probable es que utilices las oraciones del tipo “que pasaría si”, y sientas pánico por algo que aún no ha pasado o que posiblemente no suceda. Reconoce que sientes miedo, pero que no estás en peligro. Sacar el peligro de la situación te ayudará a relajarte un poco.

Identifica y Escribe tus Sensaciones y Emociones

Identifica tus sensaciones físicas, tus pensamientos y  tus sentimientos cuando te den los ataques de pánico. Escribe lo que sientes, a qué temes, dónde sientes el temor en tu cuerpo y cuáles son los pensamientos asociados a ese temor. Escribirlo te ayudará a enfocar tus pensamientos y leer lo que escribiste o recordar los hechos te puede ayudar a controlar mejor tu ansiedad cuando se vuelva a presentar.

Haz un poco de ejercicio


Realizar ejercicio libera endorfinas, las cuales son responsables de aumentar tus sentimientos de paz y felicidad. Para empezar ve a caminar o prueba un poco de yoga; el ejercicio suave te ayudará a relajarte de forma más efectiva que un deporte agresivo o el ejercicio aeróbico pesado.

Busca ayuda Profesional

Si tienes ataques de ansiedad severos durante un periodo de tiempo prolongado, visita un psicoterapeuta para que te brinde apoyo y te indique la terapia a seguir. Debes tomar en consideración que los ataques de pánico no se superan de un día para otro.  Requieren trabajo  y paciencia de tu parte. En mi experiencia, una herramienta adicional a los ejercicios de respiración y de mantenerse en el presente, son las flores de bach, que ayudan con la ansiedad, con el miedo, los pensamientos recurrentes y la impaciencia.

Cuando se presentan por lo menos tres episodios de crisis de angustia en tres semanas, sin la existencia de esfuerzos físicos y mentales intensos o situaciones de estrés exacerbadas o situaciones reales que pongan de verdad en peligro la vida, se puede estar en presencia de un ataque de pánico y es recomendable que busques ayuda profesional.

En resumen si te encuentras en una situación de ataque de pánico:

  1. Recuerda que lo que te está pasando es la exageración de una respuesta normal al estrés, que no es ni dañino ni peligroso, sólo desagradable.
  2. Trata en la medida de lo posible, de no añadir pensamientos negativos que conviertan la situación en un círculo vicioso.
  3. Busca distraerte, las crisis generalmente duran poco tiempo, déjelo que pase; utilize palabras tranquilizantes.,” no es nada”, “sólo ansiedad”, “ya me va a pasar”, céntrate en tu respiración, conversa, busca compañía, relájate y acepta tus emociones.
  4. Y una vez que pase, continúa con la actividad que estabas realizando antes del ataque de pánico.

miércoles, 6 de enero de 2016

Aires de Cambio de Adentro hacia Afuera



Hoy es 6 de enero y mi Caracas amaneció azul, y más clara que nunca, después de muchos días en que el gris y la neblina estaban reinando los amaneceres de mi ciudad. 

Ayer fue la instalación de la Nueva Asamblea Nacional y quizá el hecho que más me hizo sentir unos primeros aires democráticos fue la presencia y la participación activa de los medios de comunicación social, que hacía tantos años que no podían entrar en la Asamblea.  Creo que por primera vez me estoy dando cuenta de que la democracia es liviana. Antes, como no tenía punto de comparación, no me daba cuenta, y lo daba por sentado.  Hoy 17 años después en un proceso cada día más dictatorial, puedo darme cuenta del verdadero valor de vivir en democracia y de lo fácil que es perder la democracia y lo difícil que resulta recuperarla. 

Esto que estamos viviendo no podemos olvidar que ha sido producto de un esfuerzo de años y que es necesario que todos y cada uno de nosotros haga su parte, no solamente en lo relacionado con las actividades políticas sino en nuestra vida cotidiana, viviendo de manera democrática en pareja escuchando a nuestr@ compañer@ de vida, siendo flexible y al mismo tiempo claros en cuanto a los límites de cada uno, valorando la opinión de nuestra pareja, tomando en cuenta su opinión en las decisiones que tomamos, expresando lo que sentimos en lugar de tragarnos las molestia y luego explotar y maltratarnos mutuamente, teniendo planes individuales y también planes conjuntos como pareja, con un rumbo claro para ambos, en lugar de ir viviendo cada día como vaya viniendo... y un aspecto muy importante: trabajar y tomar acciones para que se cumplan nuestros planes, conscientes de que somos responsables de los resultados que obtenemos y de las consecuencias de nuestras decisiones...Adicionalmente, es necesario aprender de las equivocaciones y de los fracasos y juntos hacer los ajustes que hagan falta... escuchándonos ambos y en familia, siendo solidarios en familia, con nuestros amigos, e incluso con desconocidos que puedan necesitar nuestra ayuda, respetando a los que piensen distinto a nosotros... 



Efectivamente tenemos unos primeros aires de cambio y es necesario continuar todos este trabajo para que estos aires no se limiten a ser un acto más... 

Necesitamos estar pendientes de lo que hacen los diputados que elegimos, de manera que cumplan lo prometido con acciones y también en la medida de lo posible podemos contribuir con ideas para leyes que puedan hacer falta, desde el área comunitaria... todo esto acompasado con nuestro trabajo personal para ser cada día más democráticos, de adentro hacia afuera.

sábado, 12 de septiembre de 2015

¿Soy Adicto al Sexo?

Con bastante frecuencia cuando le menciono a alguien el término adicción al sexo o hipersexualidad la gente se ríe y lo toman a broma e incluso llegan a decir cosas como “qué rico tener una adicción como esa”. Y es que para muchos el sexo es uno de los placeres más grandes del mundo… Pero ¿qué ocurre cuando el deseo se convierte en algo incontrolable? ¿Qué ocurre cuando en lugar de un placer el sexo se convierte en un dolor, en una tortura inaguantable e inmanejable?

La adicción al sexo es un problema de salud psicológica que se traduce en una búsqueda incontrolable de sexo frecuente, casual, de alto riesgo que puede traer consecuencias graves en la vida de una persona y su entorno.  La adicción al sexo es una enfermedad.

Al igual que con otras adicciones como el alcoholismo, o la drogadicción, cuando la enfermedad llega a límites extremos la persona puede perder su pareja, su familia, su empleo, sus amigos... e incluso su propia vida. 

El concepto "adicción sexual" no está incorporado en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos, una publicación reconocida por psiquiatras a nivel mundial.  Para su próxima edición, estudian la posibilidad de incluir el término "desorden hipersexual".  Y aunque la Organización Mundial de la Salud tampoco la reconoce como una adicción, sí maneja el concepto de "Impulso Sexual Excesivo".

¿Podemos hablar de adicción sexual de la misma forma que hablamos de adicción al tabaco o al alcohol?

Es la misma enfermedad, sencillamente enfocada hacia un estímulo diferente. De hecho la Universidad de Cambridge hizo un estudio en un grupo de hombres al que pidieron vieran imágenes pornográficas y encontraron que se activan los mismos centros de recompensa que los que se activan en el cerebro de los drogadictos cuando están consumiendo. 




Debido a la complejidad del tema, un equipo de psicólogos y psiquiatras de la Universidad de California han creado una lista de criterios para diagnosticar el llamado `desorden hipersexual' como un tipo más de trastorno de la salud mental.




Según Rory Reid, uno de los autores del trabajo, que se publica en la revista Journal of Sexual Medicine, algunos de los síntomas que reúnen los adictos al sexo incluyen:

  1. Un patrón repetido de fantasías sexuales
  2. Recurrir a la actividad sexual en respuesta a estados de ánimo desagradables, tales como depresión, estrés, rabia...  Algunas personas utilizan el sexo de vez en cuando para disminuir el estrés.  Esto es normal. El problema es que para estos pacientes se trata de una conducta constante.
  3. Fracaso en sus intentos por reducir o frenar su actividad sexual, cuando se dan cuenta de que tienen un problema.
  4. El deseo sexual va controlando todos los aspectos de su vida, y además se sienten impotentes en sus esfuerzos por cambiarla.
Los investigadores encontraron que la mayoría de individuos con desorden hipersexual sufrían las consecuencias de su enfermedad: 

·   El 17% había perdido su empleo al menos una vez,
·   El 39% había finalizado una relación sentimental y
·   El 28% había contraído alguna enfermedad de transmisión sexual.

"Las personas que manifiestan los síntomas de la enfermedad experimentan las secuelas en su vida diaria", explica Reid. La conducta hipersexual se relaciona con una mayor perturbación emocional, impulsividad e incapacidad para manejar el estrés." 

Además, las conductas más repetidas entre los pacientes incluían la masturbación y uso excesivo de pornografía, el sexo presencial con parejas anónimas o trabajadores sexuales y el cibersexo.. Estas personas tenían relaciones con trabajadoras sexuales y repetidos encuentros con parejas anónimas, con una media de 15 compañeros sexuales en los últimos 12 meses.

En un artículo publicado por BBC Mundo, Alexandra Katehakis, Directora del Centro para un Sexo Saludable, ubicado en Los Ángeles, expresa que "Cuando una persona asocia repetidamente consecuencias negativas con actos sexuales y quiere parar pero no puede, a pesar de múltiples intentos, lo más probable es que sea adicto al sexo".

"El cerebro puede hacerse adicto a los químicos que se liberan durante el acto sexual o cuando se ve pornografía. El centro de recompensa del cerebro se estimula de gran manera y, si esto ocurre frecuentemente, el cuerpo produce un ansia por elevar la actividad de los neurotransmisores (la sustancia química que transmite los impulsos nerviosos)", explica.    Y agrega: "En este caso es muy difícil detener la actividad sexual".   



Según información recolectada por EFE de un estudio de USP Dexeus (Instituto Universitario USP Dexeus)  se calcula que el 6% y el 8% de la población es adicta al sexo y de éste, una de cada cinco es mujer. Este porcentaje según el estudio de USP Dexeus va en aumento como consecuencia de las nuevas tecnologías.  Es probable que el porcentaje sea mayor ya que hay una cantidad de personas que no saben que tienen este problema, otras que lo saben y no lo reconocen ante los demás… De hecho, me ha ocurrido que acuden algunas parejas a terapia creyendo que tienen un problema de infidelidad y cuando comenzamos a indagar encontramos que lo que realmente está ocurriendo es que uno de los miembros de la pareja tiene un problema de adicción al sexo, ya sea mediante la pornografía, o el envío de mensajes a otras personas desconocidas o no, o mediante el flirteo o mediante relaciones sexuales con trabajadores sexuales.

Otros datos de la investigación realizada por el Servicio de Psiquiatría de USP Dexeus señalan que la adicción al sexo se da más en los hombres (85%) que en las mujeres (15%), que optan menos por el sexo anónimo y la pornografía.

¿Y cómo puedo saber si soy adicto al sexo?  

Hay algunas señales que nos pueden alertar de que podemos estar teniendo un problema de adicción al sexo.  En el artículo Adicción al Sexo publicado en BBC Mundo incluyen algunas como:


  1. Ciertos tipos de comportamientos como sexo frecuente casual o sexo de alto riesgo.
  2. Uso excesivo de pornografía.
  3. Querer detener o cambiar el comportamiento sexual y sentir que es imposible parar.
  4. Usar el sexo como una manera de hacerle frente a otros problemas.
  5. Necesitar cada vez más sexo para obtener satisfacción.
  6. Sin importar lo que esté en peligro (su salud física, integridad, moral o integridad emocional propia o de otros) siempre querrá tener sexo.  El factor riesgo es un estímulo en sí.
  7. Sentirse triste o culpable en lugar de sentir placer después de tener sexo
  8. Pasar cada vez más tiempo pensando o planeando actividades sexuales
  9. Perderse eventos sociales importantes o incluso actividades laborales para conseguir más sexo.
De acuerdo con la Asociación de Adictos al Amor y al Sexo algunas de las características de la Adicción al Sexo y al Amor son las siguientes:

  1. Mantenemos relaciones sexuales y/o nos vinculamos afectivamente sin conocer a las personas.
  2. Por miedo al abandono y a la soledad prolongamos y reanudamos relaciones destructivas, nos ocultamos a nosotros mismos y a otros nuestra enorme dependencia de los demás y nos aislamos y sentimos cada vez más separados de amigos, personas a los que amamos, de nosotros mismos y de Dios.
  3. El miedo a no tener suficiente amor y sexo nos lleva a buscar obsesivamente. Nos vemos en una relación tras otra, a veces con varias personas al mismo tiempo.
  4. Confundimos el amor con la necesidad afectiva, con la atracción sexual y física, con la pena por alguien y/o con la de alguien a quien solucionarle los problemas o que nos solucione los nuestros.
  5. Cuando estamos solos nos sentimos vacíos e incompletos y aunque nos da miedo la intimidad y el compromiso, buscamos sin cesar relaciones y contactos sexuales.
  6. Transformamos la tensión, la culpa, la soledad, la ira, vergüenza, el miedo y la envidia en deseos sexuales. Utilizamos el sexo o la dependencia emocional como sustitutos del cariño, cuidado y afecto que otros obtienen en el seno de una relación sana.  
  7. Utilizamos el sexo y los enredos emocionales para controlar a los demás. 
  8. Las obsesiones o las fantasías románticas o sexuales nos paralizan y nos impiden concentrarnos en nuestras tareas diarias.  
  9. Evitamos las responsabilidades que tenemos hacia nosotros mismos vinculándonos a personas que no nos corresponden o no nos hacen caso.
  10. Seguimos siendo esclavos de la dependencia emocional, del coqueteo romántico o de actividades sexuales compulsivas.
  11. Para evitar que nos hagan daño evitamos toda relación íntima, confundiendo la anorexia sexual y emocional con la recuperación. 
  12. Atribuimos cualidades mágicas a los demás, los idealizamos y los perseguimos, para luego responsabilizarlos de que nuestras fantasías y expectativas no se han cumplido.

Existen muchos “tests” en Internet que te pueden ayudar a tener una idea de si eres adicto al sexo o no.  Algunos son interactivos y luego de responder todas las preguntas te dan un feedback con tus resultados.  Puedes acceder uno de estos tests en el siguiente enlace:  http://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/test-de-psicologia/test-eres-adicto-al-sexo-11654

Hay un cuestionario de la Asociación de Adictos al Sexo y al Amor Anónimos que tiene 44 preguntas que puedes responder y te dará una idea de si tienes un problema de adicción al sexo.  Ese no es interactivo.  Lo puedes leer en línea o imprimirlo y responder las preguntas…. 

Variantes en la Adicción al Sexo

No todas las personas viven la adicción al sexo de la misma forma:  
  1. Algunas ven pornografía y se masturban y cada vez necesitan hacerlo con mayor frecuencia y con estímulos cada vez más fuertes. 
  2. A otras les gusta enviar mensajes de texto por celular o por algún tipo de sistema de chat en línea, en los que provocan a la otra persona y le coquetean, con frecuencia sin llegar a tener sexo de manera presencial.
  3. Algunas personas flirtean de manera presencial sin llegar a tener sexo.  La emoción del coqueteo y de la posible aventura los mueve y no tienen control sobre sus impulsos.
  4. Otras personas tienen sexo casual con personas desconocidas y en algunos casos con conocidas... Cada vez necesitan mayor frecuencia y estímulos cada vez más fuertes para sentir satisfacción, sin ningún control.
  5. Otras personas son adictas al exhibicionismo o voyeurismo, es decir que les gusta observar a otros desnudos o teniendo relaciones sexuales.

¿Qué hacer si me identifico como adicto al sexo?
El primer paso es reconocer que tienes un problema, que tienes una enfermedad.
Es importante que busques ayuda profesional.  Hay diferentes formas en que puedes recibir ayuda: 

  1. Puedes acudir a Grupos de Apoyo como Adictos al Sexo y al Amor Anónimos 
  2. Puedes acudir a psicoterapia individual.  En este caso les puedo hablar sobre la psicoterapia Gestalt en el tratamiento de las adicciones.  Quizá una de las características de la terapia Gestalt es en el tratamiento de las adicciones en general es que partimos del hecho de que aun cuando persona tenga una enfermedad, en este caso la adicción al sexo, siempre estará presente su parte sana. Por ello en la primera etapa el trabajo va a estar centrado en ir aprendiendo sobre la parte adicta: Por ejemplo, qué la activa, qué pensamientos surgen cuando está tratando de convencerlo para que vea pornografía, se masturbe o tenga sexo, qué siente a nivel corporal cuando se activa la parte adicta… Se le pide a la persona que comience a aplicar lo que está aprendiendo sobre su parte adicta en su vida cotidiana, es decir que comience a observarse en su vida cotidiana y ponga en evidencia a su parte adicta cada vez que la vea surgir… Luego a medida que va avanzando el trabajo profundizamos un tanto para que la persona pueda identificar las emociones que pueden disparar a su parte adicta… Puede ser por ejemplo el estrés (suele ser el más común) o puede ser la ansiedad por la dificultad para resolver algunas situaciones… Ello implica que entonces vamos a ir trabajando con algunas herramientas que le permitan a la persona disminuir el estrés y la ansiedad.  En estos casos trabajamos con la respiración, y con algunas técnicas de meditación…  Acompañaremos a la persona para que pueda identificar los factores de riesgo y los factores de protección y cuál será la estrategia para manejar los de riesgo y apoyarse en los de protección. En paralelo iremos trabajando con el aprendizaje sobre la diferencia entre los placeres sanos y los placeres insanos que se caracterizan por la necesidad de que nos den satisfacción inmediata… Trabajamos con la valoración y cuido personal incorporando actividades físicas que le agraden a la persona, tales como caminatas, natación, gimnasio que activen las hormonas sanas del placer, desde el esfuerzo que implica la actividad física. Entonces trabajamos con la identificación de placeres sanos que le gusten a la persona para que vaya incorporándolos en su vida cotidiana. Es un trabajo a todo nivel: Corporal, Emocional, Cognitivo y Espiritual
  3. En algunos casos, la psicoterapia debe acompañarse de terapia farmacológica prescrita por el psiquiatra. Los ISRSs on fármacos antidepresivos que se han mostrado altamente eficaces en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo y que también son frecuentemente empleados para el tratamiento de la adicción al sexo.

¿Debo compartir con mi esposa, con mi pareja que tengo un problema de adicción al sexo?

En mi consulta he atendido personas que comparten con su pareja su problema y también he trabajado con personas que se niegan a compartirlo con su pareja porque sienten que su pareja los va a dejar si se entera que tiene una adicción al sexo.  Por supuesto que esa es una posibilidad, ya que la pareja tiene la opción de decidir si quiere asumir esta situación de salud de su pareja. Por otro lado, la pareja está en su derecho de poder elegir.  Lo que he visto en estos casos es que la recuperación es más difícil porque se mantiene el engaño a la pareja, que es una de las principales características de la adicción, y porque además no cuenta con el apoyo de su pareja. En los casos en que la pareja lo sabe, es muy duro también, puesto que se activa la desconfianza en la pareja, que siente que la puede estar engañando todo el tiempo, por supuesto surge el dolor por el engaño previo, el rechazo , la rabia el miedo por ejemplo a tener o contraer una enfermedad de transmisión sexual, y por supuesto,  la decisión de si quiere continuar la relación o no.

Al respecto Doug Weiss, un psicólogo especialista en Adicción al Sexo, en un artículo llamado “Quién Protege a la Esposa se pregunta si al adicto se le debe dar la prerrogativa de decidir cuándo es bien sabido que todas las adicciones le roban a los adictos la madurez emocional, espiritual y moral y se pregunta por qué dejar esa decisión en manos de la persona que tiene la menor madurez y el mayor record de malas decisiones ..  Y luego se pregunta en relación a si la decisión la debe tomar el terapeuta y dice: El terapeuta está arriesgando alguna otra cosa más que el hecho de que a lo mejor el cliente no vuelva?

Y continúa… “La esposa sin embargo, pudiera estar arriesgando su vida (por el SIDA o cualquier otra enfermedad de transmisión sexual) si su pareja está mintiendo acerca de haber sido infiel en el pasado, el presente o el futuro.  Ella está tomando riesgos emocionales, sexuales y financieros ahora y en el futuro. Con frecuencia también escribiendo el cheque que mantendrá su matrimonio y en la mayoría de los casos ella es más madura que el adicto.

Nos dice Doug Weiss, “En mi opinión, es la prerrogativa de la esposa decidir
cuánta información general acerca del pasado y el presente debe saber.  Esta información general incluye lo que conlleva su adicción, cuántas veces lo ha hecho, con qué frecuencia, cuándo fue la última vez que ocurrió. Escuchar detalles específicos acerca de comportamientos puede ser peligroso y las consecuencias de saber cada detalle debe ser considerado con un profesional. En mi experiencia, la mayoría de las mujeres puede que no tengan los hechos pero sí saben la verdad a través de su intuición.

Y continúa diciendo: “Una cosa que he aprendido es que lo que un hombre protege, lo ama.  Si un esposo está protegiendo sus secretos o su adicción, entonces quién está protegiendo a la esposa inocente?  Los hombres que he visto recuperarse exitosamente son aquellos que matan los secretos y la adicción y protegen a sus esposas.

Si es necesario decir también que si bien es decisión de la esposa cuánto quiere saber, hay detalles de pensamientos y algunas acciones de los adictos que son muy fuertes para las esposas y deben compartirse con el terapeuta y el grupo.


Algunas Sugerencias 
  1. En primer lugar admite que tienes un  problema
  2. Toma conciencia. Ya sabes que tienes un problema, una adicción. Ahora bien, ¿estás dispuesto a hacer el cambio? Analiza cuán dispuesto estás a superar la adicción. Para lograr la recuperación debes querer mejorar.
  3. Busca ayuda. Inicia un tratamiento de psicoterapia. Nadie mejor que un terapeuta podrá guiarte adecuadamente en los pasos de tu recuperación. Podrás expresarte abiertamente y encontrar en tu interior las respuestas a tus propias preguntas.
  4. De ser posible únete a un grupo terapéutico de apoyo. Una adicción conlleva el sentimiento de soledad e incomprensión pero, como se suele decir, “no estás solo”. Hay mucha gente que está pasando o ha pasado esta misma situación así pues, ¿por qué no apoyarse unos a otros? Los grupos terapéuticos de apoyo permiten compartir la experiencia, encontrarse protegido y escuchar las estrategias de aquellos que están en un mejor estado.
  5. Pide la ayuda y colaboración de las personas más cercanas a ti y/o de convivencia. Superar una adicción por propia cuenta es muy difícil y aún teniendo la ayuda psicológica también es importante contar con el apoyo de las personas más íntimas. La familia, la pareja o las amistades deben conocer qué ocurre y cómo actuar a fin de ayudarte a mantener esas pautas que pueden ser tan difíciles de seguir. Así, te podrán ayudar en momentos de mayor debilidad y alejarte del objeto de adicción.
  6. Presta especial atención cuando empieces a mejorar. Fácilmente puedes dejarte llevar por la felicidad de estar bien y pensar la típica frase de “por una vez no pasa nada”. Sí que pasa, pero tampoco te martirices. La clave es no minimizar las recaídas y poder llevarlas a terapia a fin de analizar la situación. Tener en cuenta que sí has recaído pero que no supone tu perdición. Las recaídas se entienden como un proceso natural en la recuperación de una adicción, cuya mejoría se observa cuando éstas se van espaciando cada vez más en el tiempo.
  7. Recuerda que SÍ te puedes recuperar. No lo olvides nunca y tenlo presente. Aunque recaigas, aunque lleguen épocas difíciles y donde te sientas más vulnerable, ten el optimismo y la fuerza para tirar adelante. Si otros han podido, tú también. Así que olvida la idea de “yo soy diferente” o “yo no podré” porque es totalmente falso: del mismo modo que todos podemos caer, todos nos podemos levantar.


martes, 14 de julio de 2015

¿Acaso Duele el Amor?

Me llega como por arte de magia un poema que me mueve: "Si tu Amor Duele", de Azra Tabassum y me voy a tomar la libertad de traducirlo para compartirlo:


"Márchate si tu amor duele.  Márchate si siempre es más dolor que alegría. Contrariamente a lo que te digan, el amor no hace que el mundo gire a tu alrededor.  Puedes querer a alguien, "baby".  Puedes quererlos hasta que te sientas en carne viva. Ese tipo de anhelo te puede convertir en un agua después que le hayan lanzado un cable pelado.  Te puede convertir en la mano que está sosteniendo ese cable, pero eso no quiere decir que esté bien.  No significa que debes quedarte. No te quedes sólo porque tienes miedo de que nunca sentirás ese tipo de electricidad de nuevo.  No es verdad, nunca lo fue.  La cuestión es, que fuiste creada para ser tocada por manos unidas a un cuerpo que se siente relajado cuando está contigo. Que se encuentra temblando en silencio cuando están juntos. Esas manos necesitan estar acompañadas con palabras gentiles y una boca honesta. Una boca que dice tu nombre de una forma que suena como la propia definición de "caer".  Así que no aceptes nada menos que eso.  No aceptes la mitad de eso.
Sobre todo, si duele, márchate.  Te enamorarás tantas veces que perderás la cuenta y te harán temblar. Pequeñas vibraciones como placas tectónicas con cada desconocido a quién hayas visto a los ojos y te haga sentir tu cuerpo como nuevo.  Encuentra un amor que te haga sentir nueva, y mejor.  Que siempre le gusten tus movimientos y tu quedarte quieta en el momento exacto.  Crece, expándete y si duele, márchate."
Puedes elegir quedarte.  Si te quedas sintiendo dolor por percibir ausente tu pareja, aún cuando está contigo, dolor porque te maltrata, o mejor dicho porque le permites que te maltrate, dolor porque no te valora, porque te insulta, porque no te satisface sexualmente, porque, porque porque... te estarás quedando y no será amor... serán otras cosas... porque el amor no duele... 

Será en todo caso dependencia, inseguridad, apego... a tener a alguien a tu lado, apego a  la comodidad, miedo a quedarte sola, apego a loa compañía, apego a la sensación de seguridad, apego al apoyo económico que te brinda tu pareja, apego a no poder vivir sin tu pareja, apego a tu necesidad de controlar todo lo que hace y piensa tu pareja, apego a los celos y apego incluso al miedo a que te deje, ... 

El apego es cuando quieres a una persona para que te complete, para que te haga feliz, para que te dé lo que deseas, para que cumpla tus sueños... Es un sentimiento de dependencia y lo puedes identificar en frases como "sin ti mi vida no tiene sentido", "no puedo vivir sin ti" o "sin ti no soy feliz"...  

Y el tema con el apego es que nos seduce porque nos brinda una sensación de seguridad cuando nos aislamos del resto del mundo exterior y nos quedamos sólo con nuestra pareja... esa persona con la cual vamos creando un lenguaje, unos rituales, unos apodos, unas miradas que sólo comprendemos los dos y al que nadie más tiene cabida... Y poco a poco vamos sintiendo que ya no somos
dos sino uno solo... uno solo para decidir qué comer, uno solo para divertirnos, uno solo para pensar... alejados herméticamente del resto del mundo... sin darnos cuenta de que en la separación es que está la posibilidad del contacto, en la separación es que está la posibilidad de la unión, en la separación es que puedo ver al otro... y poco a poco este aislamiento y fusión nos irá pasando factura, desde el dolor, porque en realidad, tal como lo señala Walter Riso "depender de la persona que se ama es como enterrarse en vida, un acto de auto-mutilación psicológica, donde el amor propio, el auto-respeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente."


Lo que duele en realidad no es el amor.  Lo que duele es lo que no funciona en la relación de pareja.  Y ése es un tema completamente distinto.  Y al respecto Osho plantea que hay una diferencia clara entre amor y relación de pareja y nos dice no solamente que son distintos, sino diametralmente opuestos.  El amor, según Osho lo podemos vivir con dos significados diferentes: el amor como relación de pareja y el amor como estado del ser.  De acuerdo con esta visión de Osho:"En el momento en que el amor se vuelve una relación de pareja, se convierte en esclavitud, porque hay expectativas, hay exigencias y hay frustraciones, y un esfuerzo de ambos lados para dominar.  Se convierte en una lucha por el poder... el amor como una estado del ser es una palabra totalmente diferente. Significa que tú simplemente amas; no estás estableciendo una relación de pareja. Tu amor es como la fragancia de una flor. No crea una relación; no te pide que seas de una forma determinada, que te comportes de una cierta manera, que actúes de cierta forma.  No exige nada. Simplemente comparte.  Y en este compartir, tampoco existe el deseo de recibir una recompensa. El mismo compartir es la recompensa." 


¿Qué pudiera doler en la relación de pareja?  Pudiera doler verte en el espejo que es tu pareja... El espejo de lo que te disgusta de tu pareja y que no ves en ti... Si estás en una relación de dos medias naranjas, te molestarás con las "deficiencias" que ves de tu pareja y seguramente a tu pareja le pasará lo mismo contigo, sin darse cuenta que en realidad eso que estás viendo en el otro, también te pertenece a ti.  

El amor, a diferencia del apego, crece entre personas que se aman a sí mismas, se sienten completas y por ende no están esperando que venga su media naranja a completarlas, el amor crece entre personas que son felices por sí mismas y lo comparten con el otro.   El amor, como bien lo expresa Deepak Chopra, "da al amado libertad de ser distinto a ti. El apego pide conformidad con tus necesidades y deseos.  El amor no impone exigencias. El apego expresa una exigencia abrumadora. "Hazme sentir íntegro".  El amor se expande más allá de los límites de dos personas.  El apego trata de excluir a todo lo que sean esas dos personas."


El amor se da, no entre dos medias naranjas como muchos creen y quizá te han hecho creer, sino entre dos naranjas completas... Y para ser una naranja completa necesitas comenzar por observarte, escucharte, darte cuenta de esas partes de ti que no te gustan, como por ejemplo el/la monstruo de los celos, o tal vez el/la complaciente que va por la relación incapacitad@ para decir que No cuando no desea algo y que en aras de ayudar, acompañar, complacer al otro se va poniendo en segundo y a veces hasta en tercer y cuarto lugar... Ahora imagínate, ¿si tú mism@ te pones en segundo lugar, cómo puedes pretender que tu pareja te ponga en primer lugar?

Siempre tienes la opción de elegir qué quieres hacer con lo que se te presenta y con lo que estás viviendo.  Eso que estás viendo y te molesta, el espejo que es tu pareja para ti, lo puedes experimentar como lo peor que te ha podido pasar y vivir en un permanente conflicto con tu pareja... O lo puedes convertir en una gran oportunidad para comenzar a construir y ser también la otra mitad de la naranja que aún no conoces de ti mism@ y que siempre ha estado allí, sólo que tú no lo sabías. 







El amor, no sólo no duele. Se disfruta.  








Como expresa Humberto Maturana, "para estar juntos hay que disfrutar el estar juntos.  El amar tiene que ver con el ver, con el oír, con el estar presente (...) Una persona es amorosa cuando se conduce de modo tal que a través de lo que él o ella hace, el otro surge en su legitimidad en la convivencia con él o ella. Eso ocurre cuando no hay prejuicios, expectativas, exigencias en la relación.  El otro tiene presencia, cuando es legítima su presencia, no se tiene que disculpar por ser."