martes, 14 de julio de 2015

¿Acaso Duele el Amor?

Me llega como por arte de magia un poema que me mueve: "Si tu Amor Duele", de Azra Tabassum y me voy a tomar la libertad de traducirlo para compartirlo:


"Márchate si tu amor duele.  Márchate si siempre es más dolor que alegría. Contrariamente a lo que te digan, el amor no hace que el mundo gire a tu alrededor.  Puedes querer a alguien, "baby".  Puedes quererlos hasta que te sientas en carne viva. Ese tipo de anhelo te puede convertir en un agua después que le hayan lanzado un cable pelado.  Te puede convertir en la mano que está sosteniendo ese cable, pero eso no quiere decir que esté bien.  No significa que debes quedarte. No te quedes sólo porque tienes miedo de que nunca sentirás ese tipo de electricidad de nuevo.  No es verdad, nunca lo fue.  La cuestión es, que fuiste creada para ser tocada por manos unidas a un cuerpo que se siente relajado cuando está contigo. Que se encuentra temblando en silencio cuando están juntos. Esas manos necesitan estar acompañadas con palabras gentiles y una boca honesta. Una boca que dice tu nombre de una forma que suena como la propia definición de "caer".  Así que no aceptes nada menos que eso.  No aceptes la mitad de eso.
Sobre todo, si duele, márchate.  Te enamorarás tantas veces que perderás la cuenta y te harán temblar. Pequeñas vibraciones como placas tectónicas con cada desconocido a quién hayas visto a los ojos y te haga sentir tu cuerpo como nuevo.  Encuentra un amor que te haga sentir nueva, y mejor.  Que siempre le gusten tus movimientos y tu quedarte quieta en el momento exacto.  Crece, expándete y si duele, márchate."
Puedes elegir quedarte.  Si te quedas sintiendo dolor por percibir ausente tu pareja, aún cuando está contigo, dolor porque te maltrata, o mejor dicho porque le permites que te maltrate, dolor porque no te valora, porque te insulta, porque no te satisface sexualmente, porque, porque porque... te estarás quedando y no será amor... serán otras cosas... porque el amor no duele... 

Será en todo caso dependencia, inseguridad, apego... a tener a alguien a tu lado, apego a  la comodidad, miedo a quedarte sola, apego a loa compañía, apego a la sensación de seguridad, apego al apoyo económico que te brinda tu pareja, apego a no poder vivir sin tu pareja, apego a tu necesidad de controlar todo lo que hace y piensa tu pareja, apego a los celos y apego incluso al miedo a que te deje, ... 

El apego es cuando quieres a una persona para que te complete, para que te haga feliz, para que te dé lo que deseas, para que cumpla tus sueños... Es un sentimiento de dependencia y lo puedes identificar en frases como "sin ti mi vida no tiene sentido", "no puedo vivir sin ti" o "sin ti no soy feliz"...  

Y el tema con el apego es que nos seduce porque nos brinda una sensación de seguridad cuando nos aislamos del resto del mundo exterior y nos quedamos sólo con nuestra pareja... esa persona con la cual vamos creando un lenguaje, unos rituales, unos apodos, unas miradas que sólo comprendemos los dos y al que nadie más tiene cabida... Y poco a poco vamos sintiendo que ya no somos
dos sino uno solo... uno solo para decidir qué comer, uno solo para divertirnos, uno solo para pensar... alejados herméticamente del resto del mundo... sin darnos cuenta de que en la separación es que está la posibilidad del contacto, en la separación es que está la posibilidad de la unión, en la separación es que puedo ver al otro... y poco a poco este aislamiento y fusión nos irá pasando factura, desde el dolor, porque en realidad, tal como lo señala Walter Riso "depender de la persona que se ama es como enterrarse en vida, un acto de auto-mutilación psicológica, donde el amor propio, el auto-respeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente."


Lo que duele en realidad no es el amor.  Lo que duele es lo que no funciona en la relación de pareja.  Y ése es un tema completamente distinto.  Y al respecto Osho plantea que hay una diferencia clara entre amor y relación de pareja y nos dice no solamente que son distintos, sino diametralmente opuestos.  El amor, según Osho lo podemos vivir con dos significados diferentes: el amor como relación de pareja y el amor como estado del ser.  De acuerdo con esta visión de Osho:"En el momento en que el amor se vuelve una relación de pareja, se convierte en esclavitud, porque hay expectativas, hay exigencias y hay frustraciones, y un esfuerzo de ambos lados para dominar.  Se convierte en una lucha por el poder... el amor como una estado del ser es una palabra totalmente diferente. Significa que tú simplemente amas; no estás estableciendo una relación de pareja. Tu amor es como la fragancia de una flor. No crea una relación; no te pide que seas de una forma determinada, que te comportes de una cierta manera, que actúes de cierta forma.  No exige nada. Simplemente comparte.  Y en este compartir, tampoco existe el deseo de recibir una recompensa. El mismo compartir es la recompensa." 


¿Qué pudiera doler en la relación de pareja?  Pudiera doler verte en el espejo que es tu pareja... El espejo de lo que te disgusta de tu pareja y que no ves en ti... Si estás en una relación de dos medias naranjas, te molestarás con las "deficiencias" que ves de tu pareja y seguramente a tu pareja le pasará lo mismo contigo, sin darse cuenta que en realidad eso que estás viendo en el otro, también te pertenece a ti.  

El amor, a diferencia del apego, crece entre personas que se aman a sí mismas, se sienten completas y por ende no están esperando que venga su media naranja a completarlas, el amor crece entre personas que son felices por sí mismas y lo comparten con el otro.   El amor, como bien lo expresa Deepak Chopra, "da al amado libertad de ser distinto a ti. El apego pide conformidad con tus necesidades y deseos.  El amor no impone exigencias. El apego expresa una exigencia abrumadora. "Hazme sentir íntegro".  El amor se expande más allá de los límites de dos personas.  El apego trata de excluir a todo lo que sean esas dos personas."


El amor se da, no entre dos medias naranjas como muchos creen y quizá te han hecho creer, sino entre dos naranjas completas... Y para ser una naranja completa necesitas comenzar por observarte, escucharte, darte cuenta de esas partes de ti que no te gustan, como por ejemplo el/la monstruo de los celos, o tal vez el/la complaciente que va por la relación incapacitad@ para decir que No cuando no desea algo y que en aras de ayudar, acompañar, complacer al otro se va poniendo en segundo y a veces hasta en tercer y cuarto lugar... Ahora imagínate, ¿si tú mism@ te pones en segundo lugar, cómo puedes pretender que tu pareja te ponga en primer lugar?

Siempre tienes la opción de elegir qué quieres hacer con lo que se te presenta y con lo que estás viviendo.  Eso que estás viendo y te molesta, el espejo que es tu pareja para ti, lo puedes experimentar como lo peor que te ha podido pasar y vivir en un permanente conflicto con tu pareja... O lo puedes convertir en una gran oportunidad para comenzar a construir y ser también la otra mitad de la naranja que aún no conoces de ti mism@ y que siempre ha estado allí, sólo que tú no lo sabías. 







El amor, no sólo no duele. Se disfruta.  








Como expresa Humberto Maturana, "para estar juntos hay que disfrutar el estar juntos.  El amar tiene que ver con el ver, con el oír, con el estar presente (...) Una persona es amorosa cuando se conduce de modo tal que a través de lo que él o ella hace, el otro surge en su legitimidad en la convivencia con él o ella. Eso ocurre cuando no hay prejuicios, expectativas, exigencias en la relación.  El otro tiene presencia, cuando es legítima su presencia, no se tiene que disculpar por ser."

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿O Corres O... ?

Escribo esto a unas horas del horripilante asesinato de Kluiver Roa, un muchacho de 14 años, a manos de la policía en nuestro Estado Táchira, en las cercanías de una protesta que realizaban los estudiantes en contra de este Régimen.  

No quiero saber de justificaciones.  No quiero escuchar discursos vacíos de pésame ni declaraciones sobre el supuesto arresto del que disparó, ni ruidos sinsentido referentes a los derechos humanos, por parte de la mano asesina de este Régimen.  Tampoco quiero escuchar acusaciones cuyo objeto es la acusación con sentido político. Porque la verdad es que, aunque duela, todos tenemos nuestra cuota-parte de responsabilidad en los niveles de violencia a los que hemos llegado.

Hasta hace pocos días pensaba que los que huían eran los que se iban del país. 

Ahora me doy cuenta, que estoy viviendo una forma de huir distinta, en mi propio país, en mi propia calle, en mi propio carro, en mi propia casa y en la de mis amigos y mi familia: la huida contra el atraco, la huida contra el robo, la huida contra el secuestro, la huida contra la muerte: la mía o la de algún familiar o amigo o incluso la de un muchacho desconocido como Kluiver Roa, que me llega al alma.  



Cada día, cada uno de nosotros, está permanentemente huyendo de la muerte, sintiéndola en los talones, como una sombra que no nos deja ni un momento de respiro.  



Y se está volviendo extenuante tanto miedo, tanta rabia, tanto dolor, tanta intolerancia y ceguera, tanta huida.  Ya no me cabe en el cuerpo, y se me sale en llanto, se me sale en grito de rabia e impotencia, al ver tanta sangre derramada.  

Y esta huida, interna, tiene muchas caras: 
  • La del Régimen que huye de su responsabilidad y su miedo con la represión, 
  • La del Régimen que expropia queriendo tapar su propia ineficacia, 
  • La del Régimen que roba a cada ciudadano todos los días cuando no tenemos ni siquiera para cubrir las necesidades básicas, 
  • La de los corruptos, desconectados de su sentir de país, que han asaltado a Venezuela entera y la han dejado en banca rota, no sólo económica sino de valores y principios y en algunos casos, hasta de esperanza,
  • La del que atraca y deja muerto a su igual que no reconoce, 
  • La del secuestrador que no ve que tiene secuestrada su propia conciencia 
  • La del soldado y el policía que deja su conciencia en algún rincón de la calle y dispara a un niño a morir  
  • La de la madre que no sabe qué hacer cuando se ve huérfana de sus hijos...


Y de inmediato me viene al corazón el poema de Andrés Eloy Blanco "Los Hijos Infinitos" ... 
"Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños(...)     
y cuando un niño grita, 
no sabes si lo nuestro es el grito o es el niño,  
y si le sangran y se queja,  
por el momento no sabríamos  
si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra."

Se me calla la letra de impotencia y no quiero... Esta también es otra forma de huir...  

Cansada de huir alzo mi voz contra este asesinato, a manos del Régimen y digo:

¡Ya Basta! 


¡No más violencia!

Quiero la luz de nuestros niños caminando por nuestras calles, expresando sus sueños de esperanza sin encontrar la muerte, quiero madres y padres confiados en que verán a sus hijos al final del día, dándole las buenas noches y deseándole que sueñe con los angelitos, y no cerrando sus ojos en la sala de la morgue.  Quiero poder ver estos niños grandes el día de mañana y no que las colas para el cementerio sean cada vez más largas para ir a ver a nuestros hijos muertos.  



Quiero un país en el que todos nos veamos a la cara sin el temor de que se queden nuestras miradas congeladas por la muerte.

Quiero un país en el que podamos hablar sin miedo a ser silenciados.  

Quiero un país donde dejemos de huir, ya sea hacia afuera o en nuestra propia calle, y encontremos la paz el uno con el otro, frente a frente... 




lunes, 16 de febrero de 2015

Dar y Recibir en Pareja

Quisiera compartir con ustedes un extracto de El Principito.

"-¡Buenos días! -dijo el zorro. -¡Buenos días! -respondió cortésmente el Principito que se volteó pero no vio nada. -Estoy aquí, bajo el manzano -dijo la voz.-¿Quién eres tú? -preguntó el Principito-. ¡Qué bonito eres! -Soy un zorro -dijo el zorro. -Ven a jugar conmigo -le propuso el Principito-, ¡estoy tan triste! -No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado. -¡Ah, perdón! -dijo el Principito. Pero después de una breve reflexión, añadió: -¿Qué significa “domesticar”? (…)  -Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa “crear lazos… ” -¿Crear vínculos? -Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú para mí todavía no eres más que un niño igual a otros cien mil niños. Y no te necesito. Tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo… -Comienzo a comprender -dijo el Principito-. Hay una flor… creo que ella me ha domesticado… 

-Es posible -dijo el zorro  (…) Y añadió: -Mi vida es monótona  (…)   me aburro un poco. Pero si tú me domesticas, mi vida se llenará de luz. Reconoceré el sonido de tus pasos que serán distintos de todos los demás. (…) ¡Mira! ¿Ves allá los trigales? Yo no como pan. Los trigales no significan nada para mí y eso es triste. Pero tú tienes los cabellos color de oro. Entonces, si me domesticas, será maravilloso, porque el trigo, que es dorado, me hará recordarte. … El zorro guardó silencio y miró detenidamente al Principito: -¡Por favor… domestícame! –dijo el zorro. -Me encantaría -respondió el Principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que descubrir amigos y conocer muchas otras cosas. -Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no se dan tiempo para conocer nada. Compran todo hecho en las tiendas. Pero como en las tiendas no venden amigos, los hombres ya no tienen amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame! -¿Qué debo hacer? -preguntó el Principito. -Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Al principio te sentarás un poco lejos de mí, así, de esta manera, sobre la hierba. Te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…El Principito volvió al día siguiente. -Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que volvieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres comenzaré a ser feliz. Y cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. 
A las cuatro ya estaré inquieto y preocupado; ¡y así, cuando llegues, descubriré el precio de la felicidad! Pero si llegas a cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Los ritos son necesarios. -¿Qué es un rito? -dijo el Principito. -Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea distinto de otros días, una hora, distinta de otras horas. (…) . Así fue como el Principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando la hora de partir, el zorro dijo: -¡Ay… lloraré! -Es tu culpa -dijo el Principito-. Yo no deseaba hacerte daño, pero tú quisiste que te domesticara. -Por supuesto -dijo el zorro. -¡Pero vas a llorar! -Claro que sí. -¡Entonces no has ganado nada! –dijo el Principito. -Claro que sí -dijo el zorro- Gané el color del trigo. Y agregó: -Ve a ver las rosas otra vez; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Luego vuelve para que me digas adiós y te regalaré un secreto. El Principito fue a ver las rosas. -Ustedes no se parecen en nada a mi rosa; no son nada aún –les dijo-. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. (…)  

Por supuesto que cualquiera al pasar podría creer que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes juntas, porque fue a ella a quien regué. Fue a ella a quien abrigué con un fanal y a quién protegí detrás de un biombo. (…)   Porque es mi rosa. Y volvió donde el zorro: -Adiós… -dijo el Principito. -Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos. (…)  -Es el tiempo que has dedicado a tu rosa lo que la hace importante. –(…)  -Los hombres han olvidado esta verdad, pero tú no debes olvidarla –agregó el zorro-. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado."

Y en este punto quería hacer una reflexión sobre cómo al final, nuestra relación con nuestra pareja es un proceso de domesticación.  Y esta domesticación, al igual que con el principito y el zorro, requiere de nosotros dedicación de tiempo, entrega y por qué no? Rituales.  Y esta domesticación es un proceso del día a día.

Esto lo quise compartir porque la vida cotidiana en nuestro país y sobre todo en las ciudades más grandes como Caracas, el tráfico, la inseguridad, la situación económica, ir al mercado, y en estos días, además, incluye comprar los regalos de navidad, hacer las hallacas, ir a fiestas y reuniones, disminuyen nuestro tiempo diario para compartir y nuestra disposición para domesticar a mi pareja e incluso para ser domesticado por ella. 

Y en esta domesticación mutua lo que se da es un proceso de dar, tomar, ofrecer, recibir, entregar, recoger, ayudar, agradecer, dar, tomar, tomar, dar, regalar y agradecer... 

Y esto me conecta de nuevo con el tema de hoy… Quizá una de las quejas más repetitivas en la consulta es el poco tiempo que me dedica mi pareja… y esto se refiere a todos los ámbitos de funcionamiento…. Desde compartir las tareas del hogar, hasta la intimidad. Se escuchan quejas de las mujeres como que “El no me ayuda en las tareas de la casa” o quejas de algunos hombres y también de mujeres que dicen : “Es que yo lo o la busco y no me responde o está cansado…. O incluso algo como esto: “Es que es como entrar y salir y ya”  “No me acaricia”, “No me felicita cuando me va bien”, “No me dice que estoy bonita”   En relación a este dar y recibir de acuerdo con lo que plantea Bert Hellinger, el padre de las constelaciones familiares, el dar y el tomar requieren de un equilibrio... Ambos miembros de la pareja necesitan dar y tomar en la misma medida…

Dar y Tomar en Pareja... En la Balanza

La vida en pareja se enriquece dando y tomando.  Si sólo doy o regalo o si sólo tomo o recibo, al igual que en las máquinas, la relación se va marchitando hasta que progresivamente se termina. Mientras que sí damos y tomamos ambos en equilibrio, la relación continuará fluyendo de manera positiva… 

¿Y qué es lo que damos y tomamos?  Si bien pudieran ser cosas materiales, también puede ser  cariño,  afecto, intimidad,  dedicación… y tal como dice el zorro… los amigos, y en este caso las parejas no se pueden comprar en una tienda….


domingo, 14 de diciembre de 2014

Mi Regalo de Navidad

No se me ocurre mejor regalo de navidad que compartir contigo este video titulado "Venezuela Empieza por Ti".



Frente a ti, y en todo momento, tienes la oportunidad de poner tu grano de arena porque nuestro país sea cada vez mejor... 

Es tu decisión...


domingo, 12 de octubre de 2014

Tips para una Discusión Efectiva en Pareja

Una discusión con tu pareja puede detonarse producto de un reclamo, una diferencia de opinión, o un malentendido, que te cause incomodidad o incluso rabia.  También pudiera originarse de malestares (tristeza, rabia, dolor)  que hayas venido "tragando" y acumulando, paradójicamente, para evitar los conflictos con tu pareja. 

¿Cuáles podrían ser señales de que una discusión va por mal camino?

Cuando una discusión va por mal camino puedes darte cuenta de distintas maneras. Algunas señales serán de tipo físico y otras pueden ser emocionales o incluso cognitivas.   Por ejemplo, puede que empieces a notar un cambio en la expresión de tu pareja o que te sientas con rabia o con tristeza, puedes incluso sentir malestar físico.  

Las Señales de tu Cuerpo: ¿Y de qué puedes estar pendiente tú en tu cuerpo, que te pueda indicar que la discusión va por mal camino?  El rostro y el cuello  los sientes y/o ves tensos en tu pareja, tal vez en las comisuras de los labios, o el cuello estirado o con las venas marcadas, el ceño fruncido, la expresión de los ojos dura, la frente arrugada o con las venas marcadas, las aletas de la nariz infladas… También puede que observes las manos con los puños cerrados, los hombros tensos.   Puede que sientas un malestar en la boca del estómago, que puede ser indicativo de emociones como rabia o miedo.  También puedes sentir una presión en el pecho o en la garganta, que te puede indicar que no estás expresando lo que sientes o lo que quieres. Una vez que identifiques la sensación física, puedes darte cuenta de cuál es la emoción que sientes en el lugar…

Ofensas e Insultos: Otra alerta es que alguno de los dos o ambos se estén diciendo cosas ofensivas, en un tono ofensivo, o que alguno o ambos estén utilizando algún sarcasmo.  Por ejemplo  aun cuando ambos estén usando el mismo tono bajo de voz puede que uno de los dos diga, incluso en secreto: “¡Aa aaachú! - Salud. - Gracias, es que soy alérgico a las mentiras…”    Los insultos no tienen que ser necesariamente groserías o malas palabras.  Pueden ser por ejemplo expresiones como “No sirves para nada”, “Eres un embustero de pacotilla”, “De ti se puede esperar eso y más”, No confío ya en ti ni para ir a la esquina”… A eso le siguen las malas palabras, de las cuales no daremos ejemplos.  




Subir el Volumen: Otra señal de alerta muy importante es que uno o los dos hayan subido el volumen de la voz.  Ello es una señal clara ya de violencia y maltrato al otro.  Después de esta señal viene golpear las cosas, como las mesas, la pared, las ventanas, dar patadas… y por último cuando ya la situación está total y absolutamente fuera de control, golpear al otro.




¿Cómo puedes manejar una discusión para que resulte efectiva y nutritiva para ambos?

Identifica tu Emoción: Lo primero es identificar qué sientes en relación a lo que sucede.. ¿Es rabia?, ¿Es miedo?, ¿Es tristeza? ¿Es dolor? Una vez que te das cuenta de lo que sientes, entonces es importante que identifiques qué específicamente es lo que te hace sentir así y cuál es tu necesidad.    Por ejemplo si están teniendo una discusión porque habían quedado en cenar juntos y él o ella llegó muy tarde y no te avisó, pregúntate qué es lo que te da rabia o la emoción que tengas… Es que haya llegado tarde? ¿O es que no te haya avisado?   Una vez que ya tienes claro lo que sientes y qué es lo que te lo causa, entonces se lo puedes expresar a tu pareja…  Ejemplo:  María o Pedro,  que hayas llegado tarde a la cena hoy me da rabia o dolor o tristeza (la emoción que sea)… ó María o Pedro que no me hayas llamado para avisarme que no ibas a llegar a la cena que habíamos acordado me da …rabia, dolor, tristeza (la emoción que sea)…

Saber qué Necesitas: Habiéndote dado cuenta de lo que sientes, es necesario que cada uno identifique cuáles son sus necesidades en relación al tema y pedirlas de manera clara y amable.   Recuerda que ni tú ni tu pareja son adivinos. 

Escucha Activamente: Otra característica fundamental que debe tener una conversación efectiva en pareja, es que ambos  se escuchen de manera activa.  Para ello es importante que ambos estén dispuestos a no interrumpir al otro mientras habla.  También en este caso, pueden utilizar una herramienta muy útil que les permitirá confirmar con su pareja que lo que escucharon es lo mismo que ésta quiso decir: el parafraseo… Ejemplo: Tu pareja dice:  No estoy de acuerdo con que tengamos ningún tipo de mascota porque implica una responsabilidad que no quiero asumir y ensucian mucho… Tú puedes parafrasear: ¿Lo que me quieres decir es que no quieres tener ningún tipo de animalito por la responsabilidad implica y que no estás dispuesto a cuidarlo?   Tu pareja te dirá si eso fue lo que dijo o te hará el ajuste que sea necesario.  



Cíñete al Tema:   No digas frases generales catastróficas del tipo “esto se acabo” "es imposible vivir contigo"..  Evita "atacar" a tu pareja y céntrate en el problema, no en la persona. 

Conversa, no Compitas: ¿Cuál es tu necesidad de comprobar que tienes la razón?  ¿Cuál es tu necesidad de parecer perfecto?  Recuerda: Si tienes esta necesidad es probable que te sientas insegur@ y entonces necesitas probar al otro y a ti mismo, que sí sabes.    La conversación no es una competencia a ver quién gana.  Es necesario que ambos estén dispuestos a darle la razón a su pareja cuando la tenga y a buscar acuerdos.  Una conversación, un diálogo no es una lucha de poderes ni una comprobación de que “yo soy mejor que tú porque tengo la razón o de que tú eres menos que yo porque estás equivocado.  Ninguno de los dos es perfecto. 



Llega a Acuerdos: Para llegar a acuerdos, una sugerencia es que identifiquen cuáles son los puntos que tienen en común y puedan comenzar de esa manera a llegar a algunos puntos de acuerdo y luego paulatinamente pueden ir identificando puntos en los cuales haya algunos aspectos comunes y algunas diferencias con las cuales puedan negociar… Eso va facilitando el camino para la negociación de los puntos de total desacuerdo…  Recuerda que esto no es un campo de batalla, es una conversación y es necesario que ambas partes estén dispuestas a flexibilizarse para encontrar una solución positiva.   Una vez que vayan encontrando puntos de acuerdo, identifiquen al menos una acción a tomar por cada acuerdo, quién será el responsable de realizar la acción y la fecha para lo cual la realizará.  De esa manera las soluciones tendrán un resultado concreto y no se quedarán en el papel y surgirán seguramente más adelante en el tiempo. 




martes, 5 de agosto de 2014

Después de las Mariposas y las Estrellitas

Después del período de enamoramiento o luna de miel, que tiene una duración variada, viene una segunda etapa, que me gusta denominar “Después de las Mariposas y las Estrellitas”, de la que te das cuenta cuando ocurre “algo” en la relación, es decir que uno, o los dos, hacen algo que hiere al otro, y dejan de ver todo “color de rosa”.  

Ha pasado el apasionamiento y ahora la relación es más “compañera” y rutinaria.  

Ambos comienzan a mirarse el uno al otro como seres autónomos, ya no están “pegados”, en confluencia, como si fuera un solo ser.  Ya no ven estrellitas cuando se besan.  Ya no ven a ese ser “perfecto” que veían antes, sino que comienzan a darse cuenta que su pareja es un ser humano con virtudes y fortalezas, y también con algunos aspectos negativos, que les disgustan.  Esto trae como consecuencia, que comiencen a tratar algunos temas que no veían o reprimían quizá por miedo a la discusión o al conflicto.

Esta segunda etapa le presenta a la pareja el reto de quedarse y no salir corriendo frente a las situaciones desagradables o desacuerdos.  Es probable que haya drama, llantos, a veces gritos ante los desacuerdos. Empiezan a darse cuenta que la comunicación con su pareja ya no fluye como antes, que no pueden quedarse callados ante las cosas que les molestan, como solían hacerlo en la etapa de enamoramiento, y no saben cómo hacerlo de manera "efectiva".

Comienzan a verse en el espejo que es su pareja, y no les gusta la imagen que ven. Piensan que esa imagen que están viendo es el otro, cuando en realidad cada uno se ha convertido en espejo para el otro, lo que quiere decir que esa imagen que están viendo, no les gusta, y es fea, es su propia imagen.  El reto aquí está en darse cuenta y aceptar que esa imagen fea es la suya y no la de su pareja.

Yehuda Berg, en su libro, Reglas Espirituales de las Relaciones, plantea una pregunta clave que debe hacerse la pareja en esta etapa: ¿Puedo respaldar a esta persona que se encuentra frente a mí?  Y cuando nos hacemos esta pregunta, es necesario estar claros en que ya no se trata de aquélla imagen idealizada que teníamos de nuestra pareja, durante la etapa de enamoramiento, sino de la persona real de "carne y hueso" que tengo frente a mí y con quien comparto la cama, el baño, la preparación de la comida, lavar los platos, lavar la ropa, el carro ... ¿Puedo respaldar a esta persona que se encuentra frente a mí?  Es necesario ser honestos… Si tu pareja viaja todo el tiempo y no está contigo todas las noches, necesitas preguntarte si estás dispuest@ a vivir de esta manera, o si es policía y se enfrenta al peligro constantemente, necesitas preguntarte si puedes respaldarl@ aun cuando l@ necesitas en casa por las noches…Si es consultor y está muchas horas trabajando en clientes y no comparten el tiempo que esperabas... o es artista y canta por las noches y tiene cada vez más fans y te sientes celos@...

Si tu respuesta a esta pregunta es "sí", esta etapa es una real oportunidad para el crecimiento individual y el de la pareja.  Es el momento de darse cuenta del deseo real, que va más allá del apasionamiento y sentar las bases de la pareja. En esta etapa la pareja tiene la oportunidad de aprender a mostrar y distinguir la individualidad y diferencias entre ambos y encontrar una forma de llegar a acuerdos, establecer planes y respaldar al otro, tal como es y no como creía que era…

En esta segunda etapa pudieran surgir diferencias relacionadas con los objetivos como pareja, y su relación con los objetivos personales de cada uno.  Es probable que no tengan un plan de vida claro como pareja y este hecho traiga como consecuencia numerosos conflictos por que cada uno está yendo en una dirección diferente (generalmente no son conscientes de esta situación).  

En esta etapa quizá comiencen a surgir desacuerdos relacionados con el rol que le corresponde a cada uno y las actividades y “derechos y responsabilidades” de cada uno en la relación.  Esto incluye generalmente temas logísticos como por ejemplo quién cocinará, quién será el responsable de lavar la ropa, o de fregar los platos, o de hacer los pagos… El tema de cómo se repartirán las tareas de la casa…

Pueden hacerse evidentes diferencias de creencias que no sabían que tenían.  Pueden ser creencias no sólo sobre el funcionamiento logístico de la casa, sino sobre las relaciones con los amigos después de que están viviendo juntos, o sobre la diversión juntos, o el espacio personal y de pareja, sobre el sexo (frecuencia, gustos, juegos),  la fidelidad, la privacidad de cada uno (compartir o no las claves del facebook, celular, correo electrónico) o los celos, o el momento de tener hijos y la posterior responsabilidad...

El embarazo, si se da en esta etapa, y el posterior nacimiento de los hijos, trae consigo nuevas presiones y con frecuencia sucede que uno a ambos miembros de la pareja ponen en segundo plano su relación como pareja y en primer plano su rol como mamá y papá.  Durante los primeros meses la madre pasa por un cambio profundo y con cierta frecuencia he escuchado en consulta que se quejan porque su pareja no la ayuda lo suficiente.  Por su parte, el hombre, también siente presión debido a su rol proveedor de la familia, y con alguna frecuencia comienzan a trabajar más para poder cumplir con lo que considera es su responsabilidad. 



Poner la relación con su pareja en un segundo plano, pudiera ser pasajera o pudiera instalarse como una forma fija de relacionarse, ahora como padres.  Esto no es consciente, y será sólo cuando uno de los dos comience a sentir alguna molestia, como por ejemplo que no tienen relaciones sexuales ni con la misma frecuencia, ni con la misma entrega, ni con el mismo placer de antes o tal vez que siente que el otro no se ocupa ni de sí mism@ ni de él/ella… Puede que ya no hagan ejercicio, ni salgan juntos, ni tengan actividades individuales que les den placer… Y esto va creando una tensión que puede desencadenar una crisis de pareja… 

Cada pareja encontrará su propia manera de vivir y superar esta etapa.  No hay recetas.  Lo primero, como mencioné, es responderte la pregunta:  ¿"Puedo respaldar a esta persona por el resto de mi vida?  Si la respuesta es "sí", entonces viene la segunda parte: ¿Cómo?  Y aquí hay múltiples opciones.  Hay algunos que se centran en el aspecto sexual, otros en los planes como pareja, otros en la comunicación, otros en las creencias, otros en compartir placer y pasatiempos que fortalezcan la relación ... Y la verdad es que ninguna de estas opciones tiene porqué ser excluyente.

En mi experiencia, en esta etapa, es importante estar abierto a abordar a la pareja, abrir espacios de conversación, en los cuales puedan profundizar su conocimiento mutuo, ya sea sobre los planes individuales y de pareja, sobre el sexo (creencias y "tapujos", frecuencia, posiciones, tipos de caricias, juegos y juguetes, masturbación y cualquier otro tema que surja), los placeres individuales y conjuntos, las labores del hogar, los hijos... e incluso sobre las maneras de resolver las discusiones y los conflictos... 


En mi experiencia un buen punto de partida es identificar y expresar el aprecio que sientes por el otro (sin lentes color de rosa)... En todas las situaciones, hasta en las peores crisis, siempre hay algo que puedes apreciar del otro... Así que diría que la primera meta pudiera ser expresarle sentimientos de aprecio y agradecimiento a tu pareja... Si lo tomas como una práctica cotidiana, puedes expresarle a tu pareja cada día, un aspecto que aprecies de ella... Y si están en un momento de desacuerdo, pueden buscar, en ese momento, un aspecto que aprecie cada uno del otro y expresarlo...  El aprecio, como pude aprender, con mi querida maestra Elaine De Beauport, es una chispa de amor y la puerta de entrada del entendimiento y el acuerdo...